Emotivo homenaje en Alcázar a las víctimas de la COVID-19 con la escultura de Diego Muñoz
Con un minuto de silencio ha dado comienzo, este miércoles, un emotivo acto de homenaje a las víctimas del coronavirus en Alcázar de San Juan, un evento en el que se ha descubierto una escultura del artista alcazareño Diego Muñoz, que tiene una altura de 3.80 metros, está realizada en chapa y acero y lleva grabados nombres propios de personas víctimas, elegidos al azar. El monumento está ubicado en la entrada principal del Parque Alces.
Los encargados de dar visibilidad a esta escultura, que preside la entrada al Parque, han sido la alcaldesa de la ciudad, Rosa Melchor, el escultor, Diego Muñoz y el policía local, Julio Romero, las tres personas que han intervenido en este acto en el que se ha contado con la presencia de miembros de la Corporación Municipal, representantes de asociaciones y colectivos y la actuación de la Banda de Música y la Coral Polifónica.
El responsable de la escultura ha explicado a los presentes el significado de la misma, que lleva en su parte inferior nombres grabados y en la parte alta figuras que representan la luz de las almas de los fallecidos por COVID.
Con esta escultura y la presentación de la misma se ha pretendido, según la alcaldesa alcazareña, honrar y homenajear a todas estas personas fallecidas y no sólo recordarlas, “porque las llevamos todos los días en nuestros corazones, sino despedirlas como no pudimos hacer en su momento”.
La alcaldesa ha recordado el inicio de la pandemia, hace apenas ocho meses, y cómo fueron cambiando las cosas y la percepción de la misma desde que se produjo el primer fallecimiento en la ciudad por el coronavirus, “Ya nada volverá a ser como antes”, ha dicho, por eso ha pedido a los vecinos recobrar el espíritu de la primavera pasada para hacer frente todos juntos al contagio con solidaridad.
EXPERIENCIA
“He perdido 23 kilos ingresado, no podía tener visitas, me leían correos electrónicos y me enseñaban fotos de mi familia, sólo pensaba en salir de allí, pero me quedé sin fuerzas y apenas podía caminar”.
Romero ha dado su más sincero agradecimiento a todos los profesionales sanitarios que han trabajado día a día y sin aliento durante estos meses y ha recordado que el virus, "esta cruel enfermedad", sigue ahí “y no es necesario tener ninguna enfermedad previa, ni patología añadida, ni ser mayor para contagiarte, cualquiera puede sufrirla como me ha pasado a mí”.