Legado Quijote reconoce a Los Académicos de la Argamasilla como guardianes de la tradición cervantina
Pilar Serrano de Menchén: “Trabajamos por amor al arte, pero también por amor a Cervantes y a nuestra tierra”
La Cueva de Medrano, uno de los lugares cervantinos más emblemáticos de La Mancha, ha vuelto a ser escenario de las palabras y la reflexión sobre la herencia del Quijote y la identidad de Argamasilla de Alba como “el lugar de la Mancha”. En esta ocasión, y en el marco del programa Legado Quijote impulsado por la Diputación Provincial de Ciudad Real, la presidenta de la Asociación Los Académicos de la Argamasilla, Pilar Serrano de Menchén, ha repasado la trayectoria, los logros y los retos de una entidad que, desde hace más de un siglo, mantiene viva la llama cervantina y la proyección cultural de la localidad.
“Siempre que bajo a la Cueva de Medrano siento que algo nuevo me espera. Es un espacio cargado de historia, símbolo de lo que somos como pueblo”, afirma Serrano de Menchén. “La cueva es más conocida que nosotros mismos. Es mundialmente reconocida y el Ayuntamiento la cuida de forma impecable, porque por aquí pasa cada día muchísima gente”.
Un legado que se remonta a Cervantes
La presidenta recuerda que la raíz histórica de la asociación está directamente vinculada a los propios textos cervantinos. “No somos conscientes de la importancia que tiene que Cervantes se acordara de nosotros en los epitafios de los Académicos de la Argamasilla, pero es que no fue solo él”, explica. “También Avellaneda, en su Quijote, dedicó su obra a los regidores de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria feliz del caballero Don Quijote”.
Con este trasfondo literario y simbólico, Los Académicos han hecho de la defensa de Argamasilla como “el lugar de la Mancha” su gran causa cultural. “Nuestro reto es constante, llevamos siglos de historia y el reconocimiento de cervantistas de todo el mundo”.
Juicios críticos literarios: ingenio y cultura cervantina
Entre las actividades más emblemáticas de la asociación figuran los Juicios Críticos Literarios, una original recreación de procesos judiciales ficticios en los que se “enjuicia” simbólicamente a escritores, artistas o personalidades de la cultura. “Es una de nuestras actividades más queridas y con mayor proyección. Hemos hecho ya una decena y participan figuras de gran relevancia cultural”, señala Serrano.
El formato combina el rigor con el humor cervantino: un “fiscal” y un “defensor” argumentan sobre la trayectoria del invitado, con testigos a favor y en contra, en un acto lleno de ingenio. “El público disfruta mucho, porque siempre se mantiene el tono amable y culto, propio del espíritu de Cervantes”.
Uno de los juicios más recordados fue el primero, dedicado al entonces rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Luis Arroyo Zapatero, “a quien —recuerda la presidenta— terminamos ‘metiendo en la cárcel’ simbólicamente en la cueva por decir que le daba miedo volar en helicóptero… algo que a don Quijote nunca le habría pasado”.
La huella de Vargas Llosa y un paraguas viajero
La presidenta evoca con cariño uno de los momentos más trascendentes en la historia de la asociación: la visita de Mario Vargas Llosa en 2005, durante el IV Centenario de la publicación del Quijote. “Fue el acto más importante del año, reconocido incluso por la Junta de Comunidades. Vargas Llosa conocía bien Argamasilla gracias a Azorín, y su intervención fue inolvidable”, recuerda.
La jornada dejó también una simpática anécdota: el “paraguas viajero” de la esposa del Nobel, Patricia Llosa, olvidado en un taxi que acabó en Francia antes de ser recuperado y devuelto semanas después. “Ella lo apreciaba mucho porque lo había comprado en Londres y nos pidió que se lo hiciéramos llegar. Así lo hicimos, y la historia del paraguas se convirtió en una broma recurrente entre nosotros”.
Premios, reconocimientos y un legado que continúa
Los Académicos de la Argamasilla han recibido numerosas distinciones por su labor cultural y divulgativa, entre ellas el reconocimiento del programa Legado Quijote de la Diputación Provincial de Ciudad Real. “Nos alegra que se visibilice nuestro trabajo, que lleva décadas contribuyendo a mantener vivas las raíces cervantinas de Argamasilla”, destaca Serrano de Menchén. “Trabajamos por amor al arte y por amor a Cervantes”.
La presidenta, consciente del paso del tiempo, subraya la necesidad de implicar a las nuevas generaciones en esta tarea. “Queremos que los jóvenes se acerquen al Quijote desde su mirada, que participen en nuestras actividades y recojan el testigo. Es importante que vean que esta historia también les pertenece”.
Mirando al futuro
Entre los proyectos inmediatos de la asociación destaca la idea de colaborar con el Instituto de Enseñanza Secundaria de la localidad para desarrollar programas educativos y audiovisuales sobre el Quijote. “Si los jóvenes no continúan este trabajo, el legado corre el riesgo de perderse. Por eso queremos que se impliquen, que hagan suyo el mensaje cervantino y lo proyecten al futuro”, apunta la presidenta.
Una asociación centenaria y viva
Con más de un siglo de historia y más de un centenar de socios activos, Los Académicos de la Argamasilla siguen representando el espíritu universal del Quijote y de su creador. “Si Cervantes entrara hoy por la puerta, estoy segura de que estaría orgulloso del trabajo que hemos hecho en su nombre”, concluye la presidenta, entre los muros de la Cueva de Medrano, ese espacio que —como ella misma dice— “ya es más que nosotros, porque simboliza el alma de Argamasilla y la fuerza inmortal de Cervantes”.