Kike García y su complicada misión en el Espanyol
Kike García está siendo de los pocos jugadores del Espanyol que está dando la cara en una segunda vuelta horrorosa del equipo catalán, que ha obtenido unos desastrosos resultados en La Liga EA Sports en este 2026, cosechando solo seis puntos de los últimos 42, unos datos que dejan a los periquitos entre los peores equipos del continente desde el cambio de año. Pese a ello, la temporada del veterano atacante manchego no es nada mala, ya que acumula seis tantos en liga y empata como el máximo realizador del equipo blanquiazul.
Además, el atacante de Motilla del Palancar no sabe lo que es perder marcando con el cuadro catalán, y la mitad de sus goles han ayudado a su equipo a sumar un punto en tres de los últimos cinco encuentros que el Espanyol no ha perdido o, lo que es lo mismo, ha contribuido decisivamente a sumar la mitad de los puntos que los de Manolo González llevan en 2026, algo que le ha hecho ganarse de forma merecida la confianza de su entrenador, especialmente en los momentos más complicados.
Enrique García Martínez llegó el verano pasado al Espanyol buscando dar un paso adelante en su carrera, después de lograr 13 goles con el Alavés la temporada pasada, su año más realizador en primera división. El delantero manchego tardó en tener el protagonismo que sí le garantizaban en Mendizorroza, y comenzó repartiéndose los minutos con el prometedor cordobés Roberto. A pesar de todo, Kike logró ayudar a su equipo a ganar en los cuatro primeros partidos en los que vio puerta, y en tres de ellos fue decisivo; logró el tanto de la victoria ante el Mallorca en casa (3-2), en un partido en que los suyos tenían uno menos y los baleares habían remontado dos goles, y también lo hizo en Balaídos ante el Celta de Giráldez (0-1). En el único partido de Copa del Rey que los suyos ganaron, ante el Atlètic Lleida, logró los dos goles de su equipo (1-2).
En aquel momento, el equipo de Manolo González iba como un tiro y parecía casi hecha su presencia en competiciones europeas la próxima temporada, algo que motivaba especialmente a Kike, pero el nuevo año trajo una injusta derrota en el derbi barcelonés contra el Barça, y a partir de ahí el equipo catalán entró en una espiral negativa de la que aún no ha salido, y que amenaza con hacer descender al cuadro periquito. El delantero manchego es, junto con el meta del equipo, el serbio Dmitrovic, con el que coincidió en el Eibar, el principal bastión de resistencia, aportando su experiencia en el vestuario y siendo el jugador más productivo del equipo desde enero, con tres tantos y una asistencia en estos últimos meses, en los que ha adquirido más minutos, peso y galones, ante la inoperancia de algunos de sus compañeros que, más jóvenes, están notando la presión de la actual situación del Espanyol.
La carrera de Kike García se había desarrollado en gran medida en equipos del norte de España, ya que entre 2016 y 2025 se pasó nueve campañas entre Eibar, Osasuna y Alavés, hasta tal punto que muchos en Cornellá – El Prat se pensaban que el propio García era vasco o navarro. Pero basta con escuchar hablar al de Motilla del Palancar para darse cuenta de sus orígenes. El punta manchego es, sin duda, uno de los mejores goleadores españoles del siglo XXI, y ya suma 64 goles en la máxima categoría de nuestro fútbol, incluyendo la mencionada media docena con su actual equipo.