El sector agroalimentario de Castilla La-Mancha pondrá en marcha campañas para fomentar el consumo

El Gobierno de Castilla-La Mancha trabaja en una campaña para intentar fomentar el consumo de productos originarios de la región. Se sumaría a la que ya se han desplegado: para promover el consumo de carne de cordero y cabrito, por un lado, y otra para fomentar los productos ecológicos y agroalimentarios, por el otro. Es, al menos, lo que adelantó el consejero de Agricultura en una rueda de prensa tras la reunión con organizaciones profesionales agrarias.

Se espera que la campaña dé unos frutos que sirvan como balón de oxígeno a un sector que está entre los más perjudicados por la paralización de la economía que ha traído la crisis sanitaria como, según el consejero, lo ha hecho la que promueve el consumo de cordero y cabrito. Y es que si al principio de la caída las ventas de desplomaron, del 27 de abril al 3 de mayo experimentaron un incremento del 60% respecto a la misma semana del año anterior.

Dicha campaña ha implicado también al sector de la hostelería, que están compartiendo recetas con productos típicos de la región a través de la Comunidad Europea de Cocineros, Euro-Toques. Y va más allá de lo regional, pues el ministro de Agricultura se comprometió ante organizaciones agrarias a favorecer los productos españoles. En base a este compromiso, ya ha aconsejado a la cadena de distribución que los productos españoles estén a la vista en los lineales de supermercados, más que otros productos de terceros países.

La crisis se ceba con el sector

El sector ovino y caprino se ha visto especialmente azotado por los efectos de la crisis sanitaria. El consumo de carne de cordero caía a un 20% cada semana desde que comenzara la crisis, lo que llevó al sector a trasladar su preocupación al Rey: de continuar la tendencia, corría peligro la continuidad del sector.

Este tipo de carne tiene un consumo muy estacional y que se circunscribe sobre todo a los restaurantes. La temporada de producción ha coincidido con la cuarentena, lo que ha traído una enorme cantidad de excedente que ha repercutido en un descenso de los precios abonados al ganadero.

Ha sufrido más por tratarse de un producto muy específico, pero no le ha ido mucho a otros productores primarios, ni siquiera en las semanas de más dinamismo en las ventas, como la Semana Santa. Es cierto que del 6 al 12 de abril la compra de alimentos creció un 36,2% respecto a la misma semana del año anterior, 2019, pero el crecimiento respecto a la precedente fue de solo el 0,1%, muy por debajo de la media nacional.

Problemas de ayer y de siempre

Los problemas de rentabilidad del sector ovino y caprino no tienen que ver solo con el periodo excepcional que estamos viviendo. Como cualquier otra explotación del sector ganadero, la producción está sometida a costes altos entre alimentos comprados, gastos de sanidad, reparaciones y mantenimiento, gasto energético, etc. El ganadero tiene mucha responsabilidad a la hora de garantizar las mejores condiciones al consumidor final, que debe demostrar con un proceso de análisis continuo, entre otras cosas.

El informe de “Resultados técnico-económicos de ganado ovino de carne en Andalucía, Aragón, Castilla y León, Extremadura y Navarra”, demostraba que en cinco comunidades autónomas la explotaciones de ovino eran deficitarias. Lo que más llamaba la atención era que el margen neto por explotación era de -2398,55 euros sin tener en cuenta las subvenciones, de manera que las ayudas eran fundamentales para que el sector pudiera ser rentable.

A un sector que ya de por sí suele tener dificultades, se le ha hecho muy cuesta arriba la crisis del COVID-19, hasta el punto de que la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos cree que la ayuda que ha comunicado el Ministerio para el sector es muy pobre. Tanto que no iba a suponer prácticamente nada si se consideran las pérdidas que ya se están dando en el sector.

Hemos de tener en cuenta que el cierre del canal de distribución para alimentos Horeca produjo una merma importante de las salidas al mercado, pese a que el sector insiste en que no ha dejado de trabajar. Eso se une a la caída del turismo y la inactividad de bares y restaurantes, donde ya decimos que este tipo de productos se suele consumir de manera más asidua que en casa.

Como cuenta la Unión de Uniones, el presupuesto con el que cuenta el Ministerio es de 100 millones de euros y, siguiendo la normativa, los animales elegibles serían alrededor de 2 875 232. Eso significa que el importe de ayudas por animal es de 3,48 euros, es decir, lo que supondrían 348 euros en una explotación de 100 animales. Unión de Uniones calcula que hablamos de unos 500 euros por beneficiario, un importe que creen demasiado bajo y que contrasta con la producción anual de 2000 millones de euros.