AFORISMOS, GREGUERÍAS Y OTRAS ESCRITURAS: El virus se va de urnas

Por Raimundo Escribano

No hay enemigo pequeño. Y el coronavirus es capaz –él solo– de confinar en sus casas a los miles de catalanes y catalanas que el próximo día 14 tendrían que constituir las mesas electorales y han presentado alegaciones para no ir.

Argumiento: Novela, relato, cuento chino o cualquier otro escrito en el que lo que se  cuenta es mentira podrida.

Monicipio: Pueblo habitado exclusivamente por monos.

Incentibios: Cuando se regatean los estímulos a la productividad de los trabajadores.

Sobre Cervantes: Entre la maraña de aventuras del Persiles, muchas de ellas de escaso valor narrativo, destaca el dominio de la lengua castellana de que hace gala don Miguel, sin duda el mayor atractivo del libro al que Azorín dedicó los mayores elogios.

Idioneidad: Facilidad que tienen algunas personas para decir y hacer las mayores idioteces.

Democracia es que cada recién nacido traiga un pan y un voto bajo el brazo.

“Demacrocia” es una democracia de pacotilla que algunos políticos se saltan cuando no se ajusta a sus intereses; o mejor dicho, cuando sus intereses no se ajustan a ella.

Tiene razón Bécquer cuando afirma que “podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía”. La poesía es un mundo desconocido que espera la llegada de los poetas, sus descubridores.

¿Han notado ustedes que las mascarillas hacen más carrillos? Mírense al espejo y lo comprobarán.

Memoria histórica es lo ocurrido hasta ayer mismo. Memoria histérica es otra cosa.

El silencio es música con los pentagramas en blanco.

Un consejo: Los pelillos de las orejas; hay que recortarlos de vez en cuando para oír mejor porque con las mascarillas nos estamos convirtiendo en un@s auténtic@s

“lenguas de trapo”.

“El acabombose”: Último mazazo que da el del bombo en las procesiones para indicar que hasta ahí llegó el acompañamiento musical.

Duendes informáticos: Con los nuevos sistemas, las erratas de imprenta han desaparecido. Hoy, las erratas solo son imputables al propio autor o a “sus” correctores; de modo que si cometemos un desliz gramatical o una mosca deja sobre nuestro folio en blanco la huella de su paso en forma de punto negro, en el libro que se nos entregue encontraremos la cagadita en la página correspondiente.

Una sonrisa, aunque sea a última hora, puede convertir en agua de borrajas los efectos negativos de un día negro. ¡Sonría –si puede–, por favor!