Aforismos, Greguerías y otras Escrituras. Que no gane el peor
En cualquier proceso electoral lo deseable es “que gane el mejor”. Pero revisando la Historia se observa que ese es un logro difícilmente alcanzable. Por eso, en los próximos comicios municipales, autonómicos o generales nos conformaremos con que no gane el peor.
No me gusta que se aplauda en los entierros por ilustre que sea el protagonista pues parece que todo el mundo se alegra (a veces es verdad) de haberse quitado al muerto de encima.
La energía ni se crea, ni se destruye. Se consume si se puede pagar al precio que tiene.
Dormicción: Quedarse alguien dormido haciendo pis.
Presbícero: Sacerdote que padece presbicia y ve mejor el cielo (que está lejos) que a sus feligreses (que los tiene aquí abajo, a su lado).
Alternatibia: Movimiento al andar en el que desplazamos sucesivamente la tibia derecha y la tibia izquierda. También movemos ambos peronés alternatibiamente.
Camelo: Camello al que le falta un miembro (una pata, una joroba...).
Campañero: El que toca las campañas en los pueblos. A ciertas horas también les toca las narices a los vecinos.
Equibocatas: Dos bocadillos iguales, tanto da que sean de chope o de 5 jotas.
Broncales, asignaturas que en algunas autonomías generan división y enfrentamientos sobre su uso y lengua vehicular en que han de darse. A veces hasta tienen que pronunciarse los tribunales.
Robots: La vida se robotiza a pasos de gigante, Ya hay robots para todo (recepcionistas, repartidores, investigadores, camareros), y parece que todo lo hacen bien; tanto, que pronto los habrá de usar y tirar. Y digo yo: si esto es así, ¿por qué no ir preparando un robot de los más puestos para futuro presidente del gobierno?
Preparacionismo: Operación que consiste en equiparse para sobrevivir en un futuro difícil –como si el presente fuera un camino de rosas– provocado por causas naturales e incluso por guerras. Ya se venden kits, bolsas, cestillos y estuches survival con lo más indispensable para mantenerse en pie en cualquier circunstancia, incluso en medio de la nada.
Aunque, si después de ese tiempo apocalíptico lo que nos espera es la caverna y el taparrabos, encender fuego chocando pedernales, sacar agua estrujando unas ramitas y comer gusanos y mosquitos que ya algún influencer nos anima: ¡lo ricos que están! ¿Valdrá la pena seguir pisando este suelo planetario que nos sostiene?