Alcázar Cervantina: el sueño quijotesco que aún espera levantarse
Visitar el blog Cosas de Alcázar de San Juan es adentrarse en un espacio donde historia, literatura y cultura local se entrelazan con pasión y rigor. En diálogo con esta labor de preservación y difusión, leo con detenimiento el artículo firmado por don Manuel Rubio Morano, distinguido miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan titulado “El gran monumento nacional al Quijote… que pudo ser”, que rescata con minuciosa precisión histórica, el proyecto que había concebido el arquitecto don Antonio Irureta en 1964.
Se trataba de la realización de un enorme monumento a don Quijote y Sancho Panza, diseñado para que fuera un símbolo universal de la Mancha. Alcázar de San Juan, por su ubicación y tradición cervantina, se perfilaba como lugar idóneo para levantarlo. D. Rafael Mazuecos, en los años sesenta, defendió la idea que el gran monumento quijotesco debería levantarse en Alcázar de San Juan, centro geográfico y simbólico de la Mancha. Su visión se adelantó a los tiempos, y subrayó con claridad que, “esta ciudad merecía ser reconocida como capital cervantina”.
Rubio Morano no solo devuelve a la memoria este proyecto olvidado, sino que nos invita a repensarlo desde el presente. Su trabajo nos recuerda que, los sueños culturales no caducan. Permanecen esperando la ocasión de convertirse en realidad.
Hablar de Alcázar de San Juan, una ciudad con alma cervantina, es hablar de memoria, paisaje y literatura. En pleno corazón de la Mancha, sus llanuras y molinos dialogan con el imaginario creado por Miguel de Cervantes en El Quijote. No es casual que, se la conozca como “Alcázar Cervantina”, un título que condensa el orgullo de una ciudad que ha hecho del caballero y su escudero parte esencial de su identidad.
La huella de Cervantes aquí no es un recurso turístico más. Es una herencia cultural que se transmite de generación en generación, reforzada por investigadores, artistas, científicos, escritores y asociaciones que han mantenido vivo el vínculo con los personajes más universales de la literatura española.
Pero si hay una institución que ha vertebrado toda esta labor es la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan. Con actividades culturales, jornadas, rutas y proyectos educativos, ha logrado que la obra de Cervantes esté presente en las calles, en los colegios y en la vida cotidiana de la ciudad. Incluso, en este momento, están impulsando que don Quijote y Sancho Panza sean declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Hoy, cuando el mundo busca referentes culturales que unan pasado y futuro, parece oportuno retomar aquella idea que, Rubio Morano, ha rescatado. Alcázar de San Juan podría convertirse en escenario de un gran monumento a don Quijote y Sancho Panza, no solo como escultura monumental, sino como lugar interactivo que combine arte y tecnología, acompañado de espacios museográficos e interactivos y educativos.
Un monumento así no sería únicamente una atracción turística. Sería la expresión tangible del espíritu quijotesco, esa mezcla de memoria, imaginación y valentía que forma parte de la identidad manchega.
Quizá hoy, aprovechando el nacimiento del “Legado Quijote”, que recientemente ha presentado la Diputación de Ciudad Real, sea tiempo de reconsiderar aquel sueño histórico. Porque si algo enseña El Quijote, es que los sueños imposibles no son locura: son el motor de quienes se atreven a mirar más allá de lo inmediato y como alcazareño, pienso que, todo sueño merece una oportunidad de volverse real.