Algo personal: Difuntos

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Quería escribir algo sobre el día de los difuntos de tanta tradición tiene en España y en Alcázar de San Juan. Sobre este día todos podemos contar muchas cosas. Recuerdo de pequeño ir con mi abuela Emiliana, mi Nana, al cementerio, cargando sobre mi hombro una pequeña azadilla con la que le ayudaba a desbrozar las hierbas de las sepulturas que visitábamos. Mi abuela ya había enterrado a su marido y a cuatro de sus hijas. Aquellas excursiones con mi Nana me parecía una auténtica aventura y siempre disfruté mucho con su compañía. Recuerdo que, en la Puerta Cervera, cuando ya avistábamos el cementerio, ella se paraba y me decía: «mira, el desengaño de la vida: ¡tanto trabajar, tanto penar, para luego terminar aquí!. Por eso no hay que discutir, ni pelearse, ni portarse mal» Yo no la entendía con tan corta edad, pero cuando fui creciendo, aquellas palabras de mi abuela Emiliana, cobraron todo su sentido.

Pero hoy os quiero hablar de algo personal. En estos momentos tan angustiosos que viven nuestros paisanos de Valencia, Albacete, Castellón, Tarragona, Málaga… me ha rondado por la cabeza un pensamiento que me ha llevado a la desesperación, a la rabia, al agobio y a la rebeldía.

Por un momento he pensado: ¿qué hubiera hecho yo si me hubiera tocado vivir la amarga situación que ha vivido tanta gente sufriendo esta «gota fría», esta DANA? Y me he imaginado con mi mujer y mis dos hijas, salvando la vida, pero perdiendo todo lo que tenemos: casa, muebles, ropa, libros, fotografías, recuerdos… ¿Cómo reaccionar cuando, salvando la vida, te quedas sin lo básico para poder vivir con dignidad y sin memoria de tu vida pasada? Es cierto que ahora mis hijas son mayores, que pueden valerse por sí mismas y que seríamos cuatro adultos buscándonos la vida. No quiero, ni por un minuto, pensarme en esa situación, cuando mis hijas eran más pequeñas y que me estuvieran pidiendo agua o algo de comer, porque tienen sed y hambre, y no tener nada para poder calmar sus necesidades más urgentes.

    Me he puesto a pensar cómo hubiera reaccionado si me hubiera tocado vivir el desamparo que han tenido que vivir toda esta gente de Valencia, Albacete, Castellón, Tarragona, Málaga… y, que, aunque han salvado la vida, lo han perdido todo. ¿Cómo hubiera reaccionado yo ante las declaraciones de los políticos que se entretenían en decidir quién tenía la competencia para ayudarme, para salvar la vida de mis hijas, para evitar la muerte física de mi familia o para aliviar nuestro paupérrimo estado de necesidad? Me pregunto cómo hubiera actuado ante tan miserable y criminal comportamiento de quienes nos gobiernan, que han permitido la muerte de la gente para salvar sus intereses partidarios.

    Y pensar todo esto me lleva al borde de la más terrible ansiedad y desesperación. Y no puedo imaginar cómo se han debido sentir todos nuestros paisanos de Valencia, Albacete, Castellón, Tarragona, Málaga… ante tanta ignominia y tanto abandono. Y a todo ello sumar el comportamiento carroñero de algunos «malnacidos» que quieren robar lo poco que a esa gente les queda, las migajas con las que empezar de nuevo. Ya van más de 200 detenidos por saqueos y robos.

    Solo me consuela ver la cantidad de ayuda desinteresada que ha brotado desde todos los puntos de

España; ver tanta gente joven, armados con los más insignificantes artilugios, para combatir las fuerzas furiosas de la naturaleza golpeando el corazón sencillo de trabajadores que lo han perdido todo; ver la cerrazón, la contumaz persistencia, de todas esas personas que han ido a ayudar, desoyendo los avisos de las autoridades desprestigiadas por su miserable actuación; ver a los militares y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado prestando ayuda, de verdad, al pueblo al que deben servir; ver, en definitiva, como brota lo mejor de nuestra condición. Esto me devuelve, aunque solo sea levemente, mi esperanza y mi confianza en el ser humano.

Epifanio Quirós Tejado 7/11/2024