ALGO PERSONAL: PUY DU FOU

Hace poco estuvimos en el parque Puy du Fou. Fue un regalo de cumpleaños y lo he agradecido mucho. El día fue de intenso calor. La primera ola de calor nos cogió de lleno pasando el día en el parque. Pero he de confesar que fue un día maravilloso. Mis expectativas no eran muy altas. Más bien me sentía incómodo porque estos parques no me gustan demasiado, son cansadísimos, hay muchísima gente, filas y colas por todo y para todo y esto me molesta, como a todo el mundo.

Nada más llegar vimos que el aparcamiento estaba perfectamente organizado, con gente encargada de indicar por dónde debíamos ir. Pese a la caravana que había en la entrada, el acceso fue rápido y sin complicaciones. Luego, cuando vimos la horda de «personal» que queríamos entrar, me asusté un poquito: ¿Cómo íbamos a estar cómodos semejante multitud en ese recinto? En fin, había que echarle reaños y, pertrechados del «menú» de actuaciones y horarios para ver todos los eventos programados, fuimos a ver el primero: «El tambor de la libertad». Ya nos avisaron que no había sitio a la sombra, pero aun así nos arriesgamos y entramos a verlo. Fue, como todas las demás representaciones, una maravilla. La puesta en escena, las tramoyas, los actores, el sonido, el tema tratado, todo formaba parte de un espectáculo bien organizado, ameno y con una duración adecuada. El siguiente espectáculo fue «A pluma y espada» que, además de estar fresquitos gracias al aire acondicionado, nos pareció muy entretenido, animado y de gran calidad. Cuando llegamos a comer nos encontramos con una comida digna y a un precio asequible. Había mucha gente que llevaba su propia comida y la consumían en los pocos sitios de sombra tupida que había. Este es el único «pero» que le pongo a mi visita: los pocos sitios de buena sombra en que resguardarnos un día de tanto calor, no sé si será para que la gente no se pare demasiado tiempo o que no lo han previsto adecuadamente, pero para los días de intenso calor toledano, esos espacios serían unos oasis divinos. Es cierto que había sitios de paso con sombra y con difusores de agua que alegraban el camino, pero, aun así, creo que eran insuficientes.

Hay entretenimiento para todos y para todas las horas, a nosotros nos quedaron muy pocas cosas que ver a pesar de no parar en todo el día. Por la tarde estuvimos viendo «Allende los mares» y aunque no teníamos mucha ilusión, salimos muy satisfechos por la experiencia. La exhibición de rapaces fue espectacular, con un trato al animal exquisito y una puesta en escena trabajada y conseguida. «El misterio de Sorbaces» nos sorprendió por las espectaculares tramoyas. Y la guinda del día fue «El último cantar” sobre la gesta del Cid, con una maravillosa y sorprendente puesta en escena. Ya os digo que fue un día maravilloso. No cuento más para no destripar a nadie su visita. A mí me pareció simplemente maravillosa. Tener este espectáculo en Castilla-La Mancha me parece una estupenda oportunidad y espero poder ir pronto a ver el espectáculo nocturno, porque si es igual que este día, os aseguro que merecerá la pena.

Epifanio Quirós Tejado, 9 de junio de 2025