Estos días asistimos a uno de los dramas más espantosos que puede observar el ser humano: el acoso a un niño en la escuela.
Resulta que su familia, que vive en Canet de Mar, ha pedido que a su hijo se le de una enseñanza en español de al menos el 25% como marca la ley.Estos últimos días, la familia ha remitido un escrito al Tribunal Superior de Cataluña pidiendo que se tomen medidas para preservar la«identidad y la intimidad»del menor y de sus padres, así comola seguridad de todos ellosfrente al Gobierno de Cataluña, la dirección del centro y la horda de padres que piden que el niñosea expulsado del centro o que se le haga el vacío en clase; y reclaman conocer el domicilio de la familia para que pueda ser apedreado.«Amés a més»en la mañana del lunes 9 de diciembre tiene prevista su visita el consejerode Educación del gobierno catalán, junto a la alcaldesa de Canet, para mostrar al centro y a las familias su posición de defensa dela lengua catalana.
Yo no pienso entrar en valoraciones sobre la lengua, sobre cuanto porcentaje de cada lengua debe enseñarse en una escuela bilingüe, de si es política o defensa de la cultura maltratada, de si esto es solo una bandera de los mismos de siempre, etc, etc, etc.
A míya me aburre esta perorata. Pero precisamente porque me aburre esta matraca, es ahora cuando hay que decir algo sobre este asunto.Vamos por partes. Llevo en la enseñanza pública 30 años. Jamás he observado directamente un caso de abuso a ningún alumno, pero se que existe y que debe ser exterminado como una plaga que, al hacerse mayor, se convierteen un caldo de cultivo de delitos violentos contra otros seres humanos: pareja, hijos...
Nunca he encontrado a nadie que me razone que no debe ser combatido el acoso escolar. Muy al contrario, se suceden continuamente en los centros charlas, guías, sesiones, grupos de trabajo, para combatir estaintolerable conducta.
Pero de todo lo visto y oído, lo más sorprendente para mi es la posición de la dirección del centro y de los profesores. Jamás hubiera pensado que asistiría, sino al fomento del acoso a un niño de 5º de primaria, si a la pasividad frente al acoso públicoy publicado de ese niño y de sufamilia. No me cabe en la cabeza que los maestros y profesores de ese colegio no salgan en bloque a exigir protección y respeto por ese niño que no puede ser objeto de acoso por parte de políticos y padres, por muy en desacuerdo que estén con la ley y la justicia.
Me parece absolutamente repugnante y miserable este acoso institucionalizado, permitido y fomentado ante el cual solo cabe el rechazo y la denuncia. Insto desde estas líneas a la fiscalía, jueces y tribunales a que se persigan estos delitos de odio y racismo; a los políticos, para que no ensucien la convivencia con sus asquerosas manos que enfrentan a los ciudadanos entre sí; al defensor del pueblo para que inste a la paz, tranquilidad y respeto de los derechos de todos. Pero sobre todo insto a la valentía de mis compañeros profesores para que se opongan al acoso a este niño inocente, para que defiendan activamente su derecho a la diferencia, a pensar distinto y a no ser discriminado por ello; a que defiendan la razón, el dialogo, la tolerancia; a que se enfrenten activamente ante los repugnantes abusones que quieren imponer su forma de ser y de pensar; a que hagan realidad lo que enseñan a diario en clase y a que no sean unos cobardes y pasivos cooperadores de estos abusones de patio que maltratan con impunidad. Debemos estar todos contra este maltrato institucionalizado que se vive en Cataluña.