Está pasando
Cómo pasa el tiempo. El tiempo vuela ahora más que en otras épocas. Los científicos, que trabajan con los relojes atómicos, descubrieron que durante los últimos 50 años la Tierra se está demorando una fracción más que 24 horas (86.400 segundos) en completar una rotación, por lo que los días son un poco más cortos que las conocidas 24 horas.
Nos encontramos viviendo en una época llena de turbulencias desmedidas. En ella los tiempos van demasiado rápidos, cada vez más acelerada, y todo se ha convertido en urgente. Ello no nos permite disponer de las oportunidades necesarias para pensar y eso no debe de ser bueno. El poeta romano Virgilio sentenció: “Mínima es la parte de la vida que vivimos”, lo que nos lleva, en parte, a no ser dueños de nuestra propia vida. Critilo, el personaje de la novela filosófica El Criticón de Baltasar Gracián, nos pide que hagamos un alto en el camino, vivamos con serenidad y que disfrutemos, mientras podamos de las pequeñas cosas de la vida que son en realidad los grandes acontecimientos de la existencia ¿Nos dejarán las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación seguir tan buenos consejos? Investigadores británicos confirman que cuanto más avanzada y
tecnológica es nuestra sociedad, más posibilidades tenemos de vivir más rápidamente. La sociedad está sufriendo grandes cambios mediatizada por la tecnología digital, y no es nada comparable con lo que nos espera en un futuro próximo.
La otra tarde, tuve oportunidad de pasar junto a una tienda de moda. Me llamó la atención el sensor que había en la puerta. La curiosidad me impulsó a entrar. Me recibió un robot que, después de saludarme, me dirigió a un lugar donde se encontraba todo tipo de prendas de vestir de mi talla (camisas, pantalones, jerséis...). Leo con alguna sorpresa que ya son varios los restaurantes, donde podemos encontrar un robot ejerciendo funciones de camarero, que van y vienen de mesa en mesa llevando platos a la cocina. No los sustituyen, sino que les ayudan a que su trabajo se desarrolle de manera más cómoda y puedan dedicarse a dar una atención más calmada y profesional a su clientela. Y lo que resulta más sorprendente es el parecido con el ser humano. Los hay que hacen de embajadores, funciones de reparto, tareas de investigación en diversos campos científicos, de educación, etc.
En 2019, en la empresa OpenAI, crearon un software que luego consideraron “demasiado peligroso” para lanzar. Creían que el algoritmo de generación de texto, llamado GPT-2 y 3 era demasiado convincente y podría utilizarse para usos nefastos, como la creación de noticias falsas. Jessica Pereira novia del escritor canadiense, Joshua
Barbeau, falleció hace diez años a consecuencia de una extraña enfermedad relacionada con el hígado. En la actualidad él aún no ha superado la muerte de su amada e investigando, descubrió que podía recrear su personalidad y volver a hablar con ella gracias a unos algoritmos que son capaces de adaptarse al lenguaje humano.
Durante unos minutos la tecnología permitió que entablaran una conversación: “Hola Jessica”, ¿De verdad eres tú?, ¡Por supuesto que soy yo! ¡Soy la chica de la que estás locamente enamorado! ¿Quién más podría ser? ¿Cómo puedo hablar contigo si estás muerta? El resultado fue tan inquietante que sus creadores decidieron cerrar la web.
La historia ha sido comparada con la serie de producción británica Black Mirror, cuyo objetivo es demostrar el poder de las nuevas tecnologías para mover el mundo y donde los personajes la utilizan para mantenerse en contacto con sus seres queridos fallecidos. Películas como Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick; La saga de Star Wars; y otras como Terminator o Blade Runner, representaban la inteligencia artificial como robots semejantes a humanos que se apoderaban del mundo.
También me contaba Rosa que su hijo trabaja a distancia para una empresa multinacional con sede en De Haag, pero él vive en la Costa del Sol. Este formato de trabajo le da la flexibilidad para diseñar su propio horario, lo que le permite continuar con sus estudios y atender a su familia el suficiente tiempo que antes no tenía. El presente ya está cambiando el modelo de trabajo, debido a las nuevas tecnologías.
Y esto que está ocurriendo no debe sorprendernos ya que sabemos, a través de la historia, que casi la mayoría de las profesiones han tenido que volver a definirse con la llegada de la mecánica, en principio, los ordenadores, después y desde hace pocos años, la denominada revolución digital, donde la inteligencia artificial adquiere cada vez más protagonismo. Es opinión generalizada el tratar de encontrar respuesta a si se encontrarán medios para que las máquinas sustituyan a los seres humanos en el ejercicio de sus profesiones. El cambio siempre ha existido, aunque en esta época su velocidad es vertiginosa. Todo está cambiando: la sociedad, la economía y la tecnología, que además se encuentran íntimamente relacionadas. Nos preguntamos hacia dónde nos llevarán las actuales innovaciones. Los observadores tienen claro que los robots no van a dominar el mundo ni mucho menos. Los humanos continuamos siendo necesarios y, aunque muchos empleos, 800 millones en 2030 según un estudio de McKinsey&Company, serán reemplazados por robots, las personas continuarán desarrollando las funciones menos mecánicas. La OCDE ofrece datos para nuestro país, no demasiado desfavorables. Tan solo el 12% de los puestos de trabajo están en peligro, el 50% de ellos experimentará cambios y se calcula que el 22 % de los empleos podrán ser automatizados en los próximos años. Hemos pues de prepararnos para aprender a trabajar con los robots sin que ello signifique una pérdida de empleo.
En una situación en la que la tecnología logra grandes avances, deberíamos centrar nuestro esfuerzo en la educación como proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos y valores comenzando a olvidar alguno de los mitos más resaltados como el hecho de la destrucción de empleo, tratando de comprender las ventajas que aporta la inteligencia artificial para que provoque un impacto positivo en la sociedad.
La tecnología va a permitir que en muchas profesiones los seres humanos puedan dedicarse a desarrollar tareas más creativas y menos mecánicas. En definitiva, como la historia nos enseña, las máquinas serán complementos al desarrollo del trabajo de los hombres. Nuevas profesiones van surgiendo y otras han de reinventarse ante los hechos. La formación se convierte en el principal reto para afrontar el futuro.
Charles Darwin, en su libro El origen de las especies, dijo que: “no es el más fuerte de la especie el que sobrevive, ni el más inteligente, sino el que tiene más capacidad de adaptación”. Algunas respuestas son necesarias conocer. ¿Qué tendencias en innovación impactarán en nuestra sociedad en los próximos años? ¿La revolución tecnológica hará que el mundo sea más equitativo y también más feliz? ¿Quedaremos encadenados a la caverna platónica o nos encontramos ante un instrumento que nos será útil para liberarnos de nuestras sombras?
Hay un debate interesante abierto y creo que cada uno debe ser libre de pensar lo que quiera. Por nuestra parte, mantenemos la seguridad que uno de los principales requerimientos para el futuro, ya presente, por encima de todo, es tener muy claro que el ser humano siempre estará por encima de la tecnología.