Investigación en España: Ni medios, ni recursos, ni reconocimientos
Bonjour à toutes et tous:
¡Sucedió en noviembre! En 1859, un 24 de noviembre, publicaba Charles Darwin su obra “El origen de la especies”, el mismo día pero en 1974 Donald Johanson descubría el esqueleto de un ser que había vivido hacía más de 4 millones de años y se desplazaba en forma bípeda como los humanos. Aquel homínido denominado “australopitecus”, confirmaba la teoría de la evolución en el ser humano, como había publicado antes Darwin.
Que la teoría científica de la evolución de todos los seres vivos, es la mejor respuesta a cómo hemos llegado a ser quienes somos sin necesidad de recurrir a “dioses creadores”, esta fuera de toda duda. Que hay miles de evidencias científicas que la avalan, igualmente.
Hace poco mas de un mes fallecía en Burgos Emiliano Aguirre, considerado el “padre” de la paleontología española. Con una trayectoria científica brillante, Emiliano Aguirre es uno de los investigadores españoles más relevantes del siglo XX. Situó la paleontología española en la élite mundial y, además estuvo muy ligado a los yacimientos de la sierra de Atapuerca y el estudio de los homínidos. Uno de los que han participado en esas evidencias de las que hablaba.
Por desgracia, como suele ser habitual en este país, un científico de su talla, ha pasado desapercibido, y como siempre, mas reconocido fuera que dentro de nuestra fronteras. Podría escribir aquí una retahíla de científicos españoles, algunos aún vivos aparte de Emiliano Aguirre: Margarita del Val, Francisco Martinez Mogica, Avelino Corma, Rafael Yuste, Juan Luis Arsuaga, Margarita Salas, Juan Carlos Izpisua, Valentin Fuster, Anna Fontcuberta, Pablo Jarillo Herrero, Josefa Izuel, Elena Garcia Armada, Mariano Barbacid, Guillem Anglada, Pilar Ruiz Lapuente, Almudena Alonso, Benjamin Montesinos…
Que un país como el nuestro solo tenga UN científico premio Nobel es para hacérselo mirar. Aparte de Ramon y Cajal es cierto que Severo Ochoa recibió el Nobel, pero estaba exiliado y nacionalizado en Estados Unidos cuando lo recibió.
No hay solución porque no hay interés en el españolito medio, más interesado en otros menesteres. Y voy a parafrasear la lapidaria frase que Miguel de Unamuno, el mismo que plantara cara valientemente al nefasto general Millan Astray en defensa de la cultura y la autonomía universitaria, escribiera: «Que inventen, pues, ellos..». ¡Que investiguen otros!
No faltan mentes preclaras, ni científicos dispuestos a dejarse el cerebro investigando. Faltan medios. Falta interés institucional y gubernamental. Falta interés por parte de sus compatriotas. Y por eso, por tener que investigar sin medios ni recursos, sin sobretodo reconocimiento, muchos están fuera de España, muchos de esa escueta y por supuesto injusta lista que he escrito, ya que faltan bastantes mas de los que hay en ella.
No voy a comparar. Ramon y Cajal tuvo que romper miles de barreras y prejuicios para conseguir un reconocimiento, pero otros muchos se encuentran, más de un siglo después con el mismo problema.
Darwin era inglés, Johanson norteamericano, Aguirre, Carbonell, Arsuaga, o Bermudez de Castro españoles. Todos han contribuido de manera muy importante al descubrimiento de datos claves en la evolución en general y en particular de nosotros mismos como seres humanos. Pero me temo que muchos de mis lectores están descubriendo sus nombres, como les habrá ocurrido en la lista de nombres escrita. Algunos de mis lectores irán a Google a indagar sobre quiénes son. Por pura curiosidad. Siento ser así de duro y escéptico. Pero de los improductivos participantes en los programas de telebasura no hace falta hacer una lista para que se conozcan.
Claro que como dijo Carlos Quintero en aquel excepcional monólogo: Antes, el analfabetismo cultural era percibido como una desgracia, una vergüenza; hoy muchos presumen de no haber leído un libro nunca. Cada día son más y cada día el mercado y la televisión piensa más en ellos. Y así predomina lo superficial, lo frívolo, lo elemental. Y mal lo llevamos los que no nos conformamos con tan poco y aspiramos a mas.
Ha pasado el tiempo. Hoy la gente en general tiene más acceso a la educación que en época de Don Santiago, pero sigue siendo igual, porque esta mayoría de la que habla Quintero hace que no superemos esa denostada España de pandereta. Y miren ustedes, tampoco es que a los que gobiernan les interese mucho el tema.
Espero y deseo que entre mis lectores haya una gran mayoría que no se conforme con tan poco y aspire a más. Por el bien de nuestros científicos, de nuestro país, de nosotros mismos. ¿Seremos capaces de poco a poco hacer que la Ciencia sea importante en nuestro país?
¡Que así sea!