Las Cosas Claras

¿La derogación de la Reforma Laboral, para cuando?

Por Joaquín Arias Abengozar

El Estado Español tiene deudas pendientes con la clase trabajadora de este país, por la participación activa de ésta en la lucha por las libertades en los últimos años de la dictadura y por arrancar conquistas sociales para todos y todas que sacaron de la miseria a millones de personas en España.    

Cuando se dice que todos hemos apostado  por  las libertades y la democracia, eso no es verdad, hay gente que pagó muy caro su activismo social y político, mientras sus represores o afines a los mismos, gozaban de privilegios y de todas las prebendas que el poder establecido hasta entonces les otorgaba.

La crisis económica con una inflación galopante motivada por las subidas del Petróleo, la subida del desempleo por los ajustes de plantillas, las reconversiones que iban apareciendo, llevaron a los Pactos de la Moncloa, donde los trabajadores sí cumplieron  con su parte, con ajustes salariales y sociales, mientras los sectores económicos y empresariales no cumplieron con la suya, como suele pasa casi siempre.

Después vino el golpe del 23 de Febrero, que mientras los sectores conservadores,  monárquicos y parte del PSOE dijeron que fue un fracaso, visto con la perspectiva del tiempo pasado y de los hechos que han venido después, se desprende que en algunos aspectos tuvo éxito con una involución en el proceso de la transición, inculcando el miedo, la inseguridad de que no se tocaran los cimientos y la estructuras de las principales instituciones del Estado. La economía sigue estando en manos de los vencedores, la democracia no ha entrado dentro de la mayoría de las empresas,  es muy superficial en las fuerzas armadas, la judicatura, en la Iglesia y en los aparatos policiales, lo que permite, 42 años después, que el franquismo sociológico sigue en la vida de los españoles.

Las reconversiones industriales, del comercio con la entrada de medianas y grandes superficies, del carbón y del acero, de la pesca,  agricultura y ganadería hicieron que se perdieran millones de puestos de trabajo. Comarcas enteras que están en la mente de todas y todos, donde no solo han desaparecido o deslocalizado las industrias matrices, se han llevado a muchas empresas auxiliares medianas y pequeñas, que daban muchos puestos de trabajo a mucha gente obrera, hoy ya no existen o son meras referencias de éstas, muchos autónomos han caído en esas comarcas industriales, y el comercio pequeño y mediano de proximidad también y luego nos damos cuenta de la España vaciada.

En esas estábamos y llegó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y con ella la construcción de viviendas, y los sectores auxiliares de la misma, lo que provoco la gran crisis de estos sectores y de toda la Economía, con otra vez millones de familias pasándolas canutas, familias obreras que perdían su empleo, su pequeña empresa, su comercio de proximidad, pero para rematar la faena ahí llegaban las medianas y grandes superficies. Padres, hermanos y amigos han ayudado a que estas familias obreras no pasaran hambre y desamparo.

La solución del Gobierno de turno no fue buscar a los responsables políticos, económicos y sociales para que asumieran los costes de esa crisis, por el contrario, a instancias de Bruselas y de los Gobiernos Nacionales en España y en otros lugares de Europa, se impuso a los trabajadores y trabajadoras, tanto asalariados como por cuenta propia, una REFORMA LABORAL LEONINA, donde te asomas al balcón de tu atalaya personal y te das cuenta que aquellas conquistas del movimiento obrero de clase las han aniquilado los herederos directos de los que financiaron el golpe militar y faccioso que acabó con la República, la modernidad de esa España y de tejido productivo que se abría al mundo pidiendo justicia social.

La reforma laboral de la Derecha tiene a la clase trabajadora a merced del capital, malos salarios, precariedad de la contratación en el sector privado y en el público, donde hay trabajadoras y trabajadores en unas condiciones leoninas mal pagados con dinero de nuestros impuestos. Por eso hay que derogar esa reforma laboral tan perniciosa cuanto antes.

Hoy, un Gobierno decente debe demostrar a la opinión pública, nacional e internacional, que defiende a la clase trabajadora y sus condiciones de vida con la dignidad que se merecen, a pesar de lo que digan los partidos de la derecha, los grandes medios de comunicación y los que tan bien ejercen lavando la cara al Franquismo Sociológico actual, y que están en la mente de todas  y de todas.
Joaquín Arias Abengozar