Largo recuerdo Vicen Paniagua

Justo y Vicente
Presentación biografía
Presentacion

Ahora nos has dejado inesperada y definitivamente tras la principal de las apoteosis breves que la vida nos depara, pero también será ahora cuando comience el largo recuerdo de tu figura baloncestística y humana que nos queda como un legado para la historia.

Esta es la expresión, que tomé de una cita del también desaparecido escritor Javier Marías, que me sirvió para dar título a tu biografía hace ya unos años y que ahora cobra un renovado vigor y sentido. Han pasado escasas horas desde que conocí la noticia y han sido numerosos los testimonios que se han plasmado en diversos medios digitales así como en la veloz difusión que se hace a través de las redes sociales mediante mensajes e imágenes.

Sin embargo, yo me quedo con las vivencias reales, con tu testimonio oral y directo que nos ocupó tantas horas de los lunes al mes, pues era el día en que solíamos juntarnos en mi casa, acompañados de ese café que tanto te gustaba y que estimulaba tus recuerdos y nuestro ánimo en la tarea.

Yo te decía que era como una terapia porque te relajabas extendiendo tu corpachón en el sofá a modo de diván psicoanalítico y reproducías todos aquellos recuerdos, especialmente infantiles, que venían a tu mente. Luego yo tenía que darles forma y redactarlos hasta hacer la versión publicable, porque había cosas que me decías: “eso no lo pongas”…

Allí fueron apareciendo los recuerdos familiares, el de tu abuelo el Alcalde republicano en 1931 Francisco Paniagua “Quinica”, silenciado en tu propia familia. Tu traumática Primera Comunión en la Iglesia de los PP. Trinitarios junto a otros lances escolares que me fueron aclarando muchas de las escenas que posteriormente yo viví como alumno algunos años más tarde.

Presentacion

Esas vivencias las tenías claras, como grabadas a fuego, mientras que cuando empezamos a evocar partidos, finales y escenarios, la cosa se complicaba y siempre terminabas diciéndome: “Luego lo miro y te lo confirmo”. Ese luego no llegaba casi nunca y me tocaba investigar en los afortunadamente múltiples archivos con los que ahora contamos sin movernos de casa gracias a la digitalización.

Y me hablabas de tu familia, de tus padres y hermano Paco, de tu vinculación a la Plaza de España y al Pasaje en la misma, de los primeros partidos en esa misma Plaza delante del Ayuntamiento, de la inolvidable etapa del C.B. Balmes que tan de cerca viví, de tus pequeñas excursiones a Villacentenos, a donde llegaste a llevar a tus compañeros del Real Madrid a bautizarlos con vino de nuestra tierra por inmersión en una de las tinajas, de tu llegada a Madrid y después al Real Madrid de la mano de Manuel Villafranca, de la falta de continuidad en tus estudios, algo que te reprochaste posteriormente porque el baloncesto se convirtió en tu única pasión si exceptuamos la música y el grupo de Los Gritos que aún resonaban en tu memoria.

Y así seguiría enumerando lo que ya conté en el libro, que con tanta ilusión presentamos en Alcázar, en el marco del Pabellón dedicado a tu persona, como también lo hicimos en Madrid en la Sala Eugenio Trías en pleno Retiro y posteriormente en Ciudad Real, gracias a tus amigos en la capital. Pero no quiero abundar en lo que ya está reflejado con mayor o menor acierto pero, sin duda, con rigor y honestidad, pues como dijo el escritor Enrique de Hériz: “Acepté que no es posible conocer el pasado, sino su relato”.

Ahora entramos en el largo recuerdo que deparará tu figura. El primer y único jugador de baloncesto alcazareño que ha llegado al Real Madrid y ha permanecido nada menos que once temporadas durante el siglo XX. Ya hemos superado el primer cuarto del XXI y aún no ha surgido otro.

Quiero finalmente enviar mis condolencias a Eva, y a tus descendientes, especialmente a tus nietos, de los que siempre me hablabas con especial cariño pese a que algunos residían lejos de España. Descansa en paz, Vicen.

Justo Lopez Carreño. Marzo de 2026