“Los vasallos socialistas del campechano”
La moción presentada por Izquierda Unida en el pasado pleno ordinario del 30 de marzo de 2021 sobre la retirada del nombre de Juan Carlos I del callejero de Alcázar fue rechazada con los votos en contra de PSOE, PP y VOX. La negativa de la derecha y de la ultraderecha era previsible, ya que son dos partidos herederos directos del franquismo, régimen fascista y genocida que no sólo no condenan, sino que reivindican sin complejo alguno. En ese sentido, comparten origen y herencia con Juan Carlos de Borbón, además del comportamiento corrupto.
Sin embargo, teníamos alguna esperanza de que el PSOE tuviese la decencia moral de apoyar la moción de Izquierda Unida. Qué ingenuidad la nuestra, los socialistas alcazareños no se han movido un milímetro de la bochornosa postura que viene manteniendo el PSOE a nivel nacional, blanqueando la corrupción del rey emérito e impidiendo que sea investigado en el Parlamento y que sea juzgado en los Tribunales, para lo que no han dudado en utilizar descaradamente a la Agencia Tributaria y a la Fiscalía General del Estado.
El portavoz socialista, en una de esas soberbias intervenciones a las que nos tiene acostumbrados, argumentó su negativa a apoyar la moción de IU manifestando que el pleno del ayuntamiento no es un tribunal de justicia y que tenemos la obligación de respetar el principio de presunción de inocencia del rey emérito, puesto que no ha sido condenado por sentencia judicial alguna.
Sin embargo, era obvio que la moción de IU no planteaba un juicio a Juan Carlos I sino una defensa de los valores democráticos de igualdad ante la ley y de justicia frente a la corrupción. La imagen dada por Juan Carlos de Borbón, que durante sus años de ejercicio institucional ha acumulado una inmensa fortuna en el extranjero, es inaceptable para una gran parte de la ciudadanía española. En este sentido, la propuesta de retirada de la nomenclatura del callejero que se promovía por IU, es coherente con la dignidad que debe presidir y honrar las calles y plazas de nuestra ciudad, retirando cualquier referencia al rey emérito, que se ha aprovechado de su cargo institucional para enriquecerse.
Nuestra fortaleza democrática no puede ni debe tolerar que, en tiempos de crisis sanitaria y económica por la pandemia de COVID-19, mientras muchos ciudadanos forman las colas del hambre, miles de empresas cierran y millones de españoles van al desempleo, este personaje ambicioso y sin escrúpulos viva en hoteles de lujo en un país extranjero a costa del presupuesto de todos los españoles. Y no es la primera vez que lo hace, ya en el año 2008, durante la gran crisis económica de la burbuja inmobiliaria, Juan Carlos I estaba de cacería en Botswana con su amante, mientras muchos españoles eran despedidos de sus trabajos y desahuciados de sus viviendas.
Por otro lado, no era necesario celebrar juicio alguno, pues el rey emérito ya había confesado la comisión de delitos fiscales. En efecto, si la huida de España ya fue una confesión implícita, el ingreso de los más de 5 millones de euros en las haciendas públicas supone el reconocimiento explícito de la comisión de varios delitos, reconocimiento que le ha salido extremadamente barato, pues la alternativa era una posible condena de hasta cinco años de prisión. Por tanto, estamos ante el caso de un investigado “confeso”, pero que nunca será “convicto” gracias a la inacción del PSOE.
Las cantidades regularizadas por el monarca emérito, más de 5 millones de euros, son inalcanzables para la inmensa mayoría de las ciudadanas y de los ciudadanos. El salario medio en España es de 21.600 euros netos anuales. Por tanto, la cantidad ingresada al fisco por Juan Carlos I supone el sueldo neto de 231 años de trabajo para un/a ciudadano/a que perciba el salario neto medio en nuestro país.
En cualquier caso, Felipe VI no necesitó de una sentencia judicial condenatoria para repudiar a su padre. Así, el pasado mes de marzo de 2020, en pleno inicio del estado de alarma, rechazó la herencia de Juan Carlos I y le retiró la asignación económica con cargo a los presupuestos del Estado. Entonces, ¿por qué los ediles socialistas de Alcázar no han seguido el ejemplo del actual Jefe del Estado y no han accedido a la propuesta de IU de retirar el nombre de Juan Carlos I del callejero de nuestro pueblo? Porque, cuando de la monarquía se trata, los socialistas actúan como súbditos y no como representantes de la soberanía popular. “Dios, que buenos vasallos, si tuviesen buen señor …”.