Más feliz
La juventud es atrevida, ardiente, soñadora, simpática… Es una primavera llena de luz y fuerza. Es muchas cosas más. Pero no es madurez. Se madura con el tiempo, a fuerza de soles, vientos y escarchas. Si eres joven alégrate. Pero no te engríes, si quieres apresurar tu hora. Has de saber esperar, razonar, obedecer e ir madurando.
La vejez es experiencia, seguridad, reflexión, confianza, convicción. Pero no es lo infalible. No siempre es lo mejor lo que siempre se hizo así. Nada me admira tanto como el anciano que sabía hablar de opiniones.
Lo que uno vale y lo que cree que vale hay siempre un abismo.
Hay dos voces en nosotros: La del hombre carnal y del espiritual, del materialista y del inteligente. Si, al menos, sabes reconocerlas, es preferible. Porque lo malo sería que todo te pareciera igual.
Todos tenemos defectos. Pero no todos viven en paz con sus defectos. Esto parece un detalle de poca monta. Pero es preciso el detalle que distingue a los que quieren ser amigos de Dios, de los que les tiene sin cuidado ser amigos de Dios.
Para vivir mejor, más feliz, adelante con tu talento y con el favor de Dios.