Miguel de Cervantes. Sus amistades. A propósito de dos amigos y de muchos enemigos…
…y le dijo a Sancho: “¡Cuando entres en el corazón de un amigo, no importa el lugar que ocupes, lo importante es que nunca salgas de allí! “
Hombre de vida intensa y revuelta, tiempo tuvo de hacerse enemigos, y casi todos concentrados en su etapa en Andalucía. Tanto es que se enemistó con la Iglesia y fue excomulgado siendo recaudador de diezmos y alcabalas atrasados y proveedor de grano y aceite para la flota Española. El celo excesivo que puso en ello estando en Écija (también en Estepa, Marchena, Osuna, Puebla de Cazalla, Arahal y otros pueblos de la campiña sevillana), lo llevó a sobrepasar los límites razonables canónicos y hasta la paciencia del Arzobispo de Sevilla. Algunos números le bailaron en tablillas, por ser benevolente en el relato y si a eso añadimos la intención de embargo de bienes de la Iglesia, que ésta debía pagar legalmente, la Archidiócesis de Sevilla procedió públicamente a su excomunión (hasta en tres ocasiones lo excomulgaron). Posteriormente encarcelado en Sevilla al quebrar el banco en el que depositaba lo recaudado, con sospechas fundadas de malos usos. A partir de estos enemigos, imaginemos la gente del pueblo llano que en algún momento pudo desearle lo peor, cuando llamaba a sus puertas reclamando cantidades que asfixiaban la economía de las familias. Motivos para hacerse indeseable creó, y por miles se podrían contar.
Pero no está en mi intención sacar a luz sus malos menesteres y enemistades, más bien al contrario. Se trata de hacer valer su relación con dos compañeros de cautiverio militar en Argel, que no todos los biógrafos tocan en la medida que se merecen y otros ni los mencionan y a los que muy bien pone en su lugar Pilar Serrano de Menchén, la ilustre vecina paisana de Argamasilla (En: La Orden de San Juan en tiempos del Quijote: Eds. UCLM, 2010, pp. 69-79) y colaboradora de este periódico.
Estas dos personas, de cuya amistad posiblemente quedara impregnada la vida y la obra de D. Miguel, fueron ambos caballeros de la orden de San Juan y compañeros de presidio en Argel, más que probable origen de la amistad personal entre los tres, según P. Serrano, de hecho los dos nobles ayudaron a D. Miguel en el intento de la segunda fuga de presidio de 1577 a través de cartas de recomendación y “apoyo logístico” ya que habían abandonado, previo pago, el cautiverio un mes antes de lo previsto para D. Miguel y desde fuera hicieron lo que pudieron, que no viene al caso. Las supuestas largas conversaciones y confesiones entre ellos, en los tiempos muertos en cautiverio entre entretenidas charlas, serían el vehículo del traspaso de ideas y la concreción de la forja de una amistad. Estas sabidurías adquiridas en adversidad, quizá se reflejaran posteriormente en la localización de los lugares elegidos por D. Miguel para las aventuras de su Hidalgo según había descrito lugares y costumbres su amigo Antonio de Toledo y que pudieron servir de inspiración al genio de D. Miguel. Ya me pronuncié al respecto como partidario del origen alcazareño de D. Miguel, y que tales conocimientos le venían de la vivencia profunda de su tierra natal.
De una parte, D. Antonio de Toledo, gran Prior de la orden de San Juan en España y miembro del Consejo de Estado y Guerra de Felipe II. Fue candidato a ocupar el cargo de Gran Maestre de la Orden, recomendado por el propio Gran Maestre Jean de la Valette como su sucesor a su muerte, pero el apego a su alto linaje, como veremos, en una orden donde predominaban nobles de linaje pequeño y mediano, lo alejaron de estas vanidades y se eligió al candidato italiano Pietro del Monte. Su grandeza le venía por ser hijo de Diego Enríquez de Guzmán, III Conde de Alba de Liste (y pariente de los Almirantes de Castilla, la familia de Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico) y de su boda con su primera esposa Leonor Álvarez de Toledo. Su abuelo materno pues, padre de Leonor, era Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de Alba de Tormes, linaje al que estuvo más apegado que al suyo propio de Alba de Liste y del Almirantazgo de Castilla, pero en modo alguno, y como reiteradamente se puede leer en documentación que pretende pasar por historia del Priorato, fue Duque de Alba, aunque si pariente cercano. (De la Real Academia de la Historia. Diccionario biográfico electrónico. http://dbe.rah.es/biografias/15945/antonio-de-toledo, consultado el 18 de Agosto de 2018).
A lo largo de toda su vida, Antonio Toledo, cuidó mucho su estrecha unión con este poderoso linaje nobiliario de los Álvarez de Toledo. Dicha vinculación aumentó a partir del momento en que su hermana María Enríquez se casó con Fernando Álvarez de Toledo en 1529 que sería III Duque de Alba, lo que convertía a Antonio Toledo en cuñado, además de primo hermano del III Duque de Alba. La relación de cuñados es obvia, y la de primos hermanos se justifica porque la madre de D. Antonio de Toledo, Leonor Álvarez de Toledo era también hermana de D. Diego y D. Fernando Álvarez de Toledo, ambos grandes priores también de la Orden de San Juan. Por tanto, D. Antonio fue nieto del II Duque de Alba, primo hermano de D. Diego y cuñado y primo hermano de D. Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba, pero aunque muy ligado a este linaje de Alba de Tormes, el suyo propio era el de Conde de Linde de Alba (Zamora), de los grandes Enríquez del Almirantazgo de Castilla, emparentados con Fernando el Católico, como modo de apuntalar la grandeza de su origen. Creo que puede quedar aclarada la errata repetida y la duda y se abra luz sobre sobre la no pertenencia directa al linaje ni haber poseído nunca el título de Duque de Alba.
Una última anotación al respecto del Priorato: siendo Prior D. Diego Álvarez de Toledo, su primo, D. Antonio de Toledo ya disponía de las concesiones necesarias para sustituirlo como prior en el Priorato de León. A la muerte de D. Diego en 1557, D. Antonio accedió a la dignidad Prioral. El priorato sanjuanista de León era de reciente creación y había surgido de resultas de una disputa por el puesto de prior de San Juan en Castilla y León entre Diego Álvarez de Toledo y Antonio de Zúñiga en 1517 que después sería virrey de Cataluña. El rey Carlos I había resuelto el problema de forma salomónica en 1519 dividiendo el priorazgo en dos para satisfacer las pretensiones de ambos candidatos. Tras la desaparición de Antonio de Zúñiga, los dos prioratos casi se habían convertido en un patrimonio familiar de la casa de Alba. Mientras Antonio de Toledo era prior de León con sede en Alcázar, un hijo bastardo del III duque de Alba, Hernando de Toledo, ocupaba el puesto de prior de Castilla con sede en Consuegra. El acontecimiento más destacado del mandato de Antonio de Toledo como prior de San Juan fue precisamente el final de esta división. En 1566 el maestre de la Orden de San Juan, Jean de La Valette, dispuso que los prioratos de Castilla y de León se volvieran a fundir en un único priorato de Castilla y León cuando falleciera el primero de los dos priores entonces existentes. Tal circunstancia se produjo cuando Antonio de Toledo murió en 1579, reunificándose entonces el priorazgo sanjuanista de Castilla y León en beneficio de Hernando de Toledo. Por lo demás, la gestión de Antonio como prior de San Juan es poco llamativa. Podríamos seguir, pero sería interminable y lo esencial, o lo que quería aclarar está ya hecho.
El otro caballero sanjuanista, compañero de cautiverio argelino fue D. Francisco de Valencia, zamorano de nacimiento y de sepultura, lugar donde los sanjuanistas celebraban capítulo en la iglesia conventual de Santa María de Horta. Fue también miembro del consejo de Estado y guerra de Felipe II. Sirvió en Italia bajo mando del duque de Alba y posteriormente recibió el encargo de fortificar Orán. Personalmente, lo llamativo de este personaje es que fue bailío de Lora, encomienda sanjuanista de la cual dependía la encomienda de Tocina (lugar de nacimiento de mi madre), todo en las márgenes del valle medio-bajo del Guadalquivir, las más fértiles tierras andaluzas gestionadas por los sanjuanistas, aunque ni con mucho el territorio se acercaba en tamaño al campo de San Juan manchego.
El proceso de cómo llegaron a coincidir en el cautiverio argelino comienza cuando Cervantes, a bordo de la Galera La Marquesa al mando de Diego de Urbina, frente a las costas de Lepanto, recibió tres disparos de arcabuz, dos en el pecho y uno en la mano. Se recuperó en Mesina y dispuso solicitar su vuelta a España cinco años después, estando ya en Nápoles. Para tal fin, se dirigió y solicitó cartas de recomendación y certificados de servicios militares tanto a D. Juan de Austria como al Duque de Sesa. Esas cartas contenían informes preceptivos refiriendo y atendiendo a los servicios prestados y sus acciones de guerra. Las peticiones fueron atendidas y a su regreso a España, cerca ya de las costas catalanas, la desgracia hizo que una tormenta dispersara las naves en las que volvía, en concreto la galera El sol, siendo capturados por los piratas berberiscos, no sin oponer fuerte resistencia.
Es curioso, pero los piratas captores, un renegado albanés (Arnaut Mamí) y otro griego (Dalí Mamí) al cual correspondió la mercancía llamada “Cervantes”, en lugar de subastarlos como esclavos en el puerto como se solía hacer, deciden mantenerlo preso y pedir recate. Para Jean Cannavaggio (En Jean Cannavaggio; Cervantes. Espasa Calpe,1997, p.102) opina que dadas las cartas que se le encuentran, con recomendaciones de tan alta alcurnia, hacen pensar a su captor que se trataría de un personaje importante, de gran valor, y decidieron entonces negociar su liberación en espera de mayores beneficios. Estamos en 1575 y un año después hace primer intento de fuga, en 1576.
Por esas fechas, sus padres, gente humilde y sin recursos, hacen gestiones para liberar a Miguel y a su hermano Rodrigo, también preso. Sin medios materiales, y a través de créditos y malvender escasas propiedades, consiguen reunir los 60 ducados exigidos para su liberación. La suma es entregada a los freires mercedarios, que al igual que los trinitarios, eran órdenes mendicantes fundadas en 1218 y 1198 respectivamente y cuyo fin era el rescate no violento de presos por los infieles. Los freires mercedarios encargados fueron Fray Jorge de Olivar, Jorge de Ongay y fray Jerónimo Antich que llegan a Argel en 1577, y quedan estupefactos cuando les llega la noticia de que Dalí Mamí había elevado el rescate por “Cervantes” a 500 ducados. La decepción fue general entre frailes y presos. En estas circunstancias, Miguel solicita a los mercedarios que liberen a su hermano Rodrigo, valorado en 300 ducados por su amo Rabadán Bajá. Con su hermano libre y a través de cartas de sus compañeros de prisión Antonio de Toledo y Francisco de Valencia junto a las ya portadas desde Nápoles, consigue que los virreyes de Valencia, Mallorca e Ibiza autoricen el envío de una fragata para recoger, de noche a cautivos cristianos en la costa de la berebería. Ocurrió que su hermano Rodrigo retrasó su salida con el cambio de gobernador heredando el cargo Hasán Bajá, que pretendió recuperar a los presos que ya habían sido liberados por los tres mercedarios y dobla el monto del rescate. No pudo apresar de nuevo a Don Antonio de Toledo y Francisco de Valencia, liberados días antes por un montante de 7.000 ducados los dos.
Sería menester que uno de los frailes, Fray Jorge de Olivar se ofreciera él mismo como cautivo a cambio de un convoy que trasladara a la península a 106 cautivos entre los que iba Rodrigo, portando las cartas de recomendación redactadas en Argel por los amigos de Miguel y caballeros de la orden de Malta y dirigidas a los virreyes referidos, más la documentación previa de Juan de Austria y Duque de Sesa.
Cuando Rodrigo llega a la costa española, sólo tarda un mes en llevar a cabo sus encargos y con las cartas que llevaba se armó una fragata con celeridad, pero que Miguel nuca llego a ver.
En sus intentos de fuga, la famosa escapada e inteligente ocultación de presos en la misma casa del gobernador, último sitio donde buscarían a los fugados, no fue empresa de éxito ya que fueron descubiertos por un delator. D. Miguel, pasó por arrestos, torturas, encadenamientos y otras perfidias, pero noblemente, exculpando siempre a todos y autoinculpándose de los intentos de fuga.
No fue hasta 1580 cuando, el trinitario en este caso, Fray Juan Gil consiguió liberarlo de su cautiverio pagando 500 ducados de oro en oro.
Pasado el periodo cautivo y ya en la península tiempo después, en gran manera agradecido, los hechos mencionados y otros más eran explicados en su comedia “El trato de Argel”, dedicando elogios en verso, puestos en boca del personaje del rey, a los caballeros que con él habían compartido presidio y que generosamente le habían ayudado con sus recomendaciones epistolares. Son virtudes y muchas y resaltadas en más de una ocasión como las que hace un amigo agradecido. Es una obra escrita en gran parte con la intención de agradecer a su amigos la ayuda recibida.
Miguel buscó, una vez liberado a D. Antonio de Toledo por Portugal, y Rodrigo siguió sirviendo en Galeras para el Duque de Alba hasta el día de su muerte. Entre Don Antonio de Toledo y D,. Miguel se creó la amistad, gestada en la adversidad, y como el mismo genio dice a Sancho, posiblemente no ocupara un lugar preeminente en el corazón del noble de Alba de Liste, pero nunca salió de su corazón que es lo verdaderamente importante.
Creo que la reafirmación sobre el linaje de D. Antonio de Toledo, la descripción, muy somera de las circunstancias de cautiverio que fueron forjando amistad entre los nobles sanjuanistas y el soldado Cervantes, la liberación y el agradecimiento posterior a través de la obra de D. Miguel “El trato de Argel”, he transmitido, con mejor o peor suerte, lo que quería poner de manifiesto.
Me hubiera gustado ilustrar el texto que ya termino, con los documentos disponibles en Archivo de Indias y otros 70 documentos más recién aparecidos sobre Cervantes desde 2016 sustentando lo aquí escrito, pero la propiedad intelectual lo impide al tratarse de un medio de comunicación con ánimo de lucro, pero sí que os dejo el enlace, donde los podéis encontrar, editar e incluso imprimir con muy buena calidad y si es en papel envejecido, !Mejor!
Los documentos, que legalmente sí que podéis usar a título privado pero sin divulgación comercial son:
Doc. 1.- Certificación dada por el Duque de Sesa confirmando los méritos y servicios de Miguel de Cervantes Saavedra (1578). - Fol. 3.
Doc. 2.- Información hecha en Madrid ante un alcalde de corte y a solicitud de Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel de Cervantes, sobre probar ser éste su hijo, ser noble, los servicios que contrajo en Italia, estar cautivo en Argel y que por ser pobre el padre no le podrá rescatar (1578). Fols. 4-13.
Doc. 3.- Información hecha en Argel ante el padre redentor trinitario fray Juan Gil y ante el escribano Pedro de Rivera, a instancia del mismo Miguel de Cervantes Saavedra, en la que se manifiestan los servicios que había hecho y los grandes trabajos que padeció en su cautiverio. Todo comprobado con la certificación de dicho padre redentor (1580). Esta información se hizo pocos días después del rescate de Cervantes. Fols. 14-52.
Doc. 4.- Representación (al parecer de la letra de Cervantes) en la que con motivo de solicitar la contaduría del Nuevo Reino de Granada o la gobernación de Soconusco, o la contaduría de las galeras de Cartagena de Indias, o el corregimiento de la ciudad de La Paz, que estaban vacantes, expone todos sus méritos y servicios hechos en Italia en la batalla naval de Lepanto y en otras partes (1590). Fols. 1-2
Link: http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/126853.
Espero que lo disfruten.
CHINDASVINTO