Reflexiones desde el Corazón de Europa
Toca reinventarse y adaptarse! Obligado paso en este tiempo incierto que nos espera para no caer en la desesperanza y el hastío, con el “monotema”.
Por mi parte he “decidido” renovar la columna. Había que hacerlo, y la he “dotado” de una especie de “emoción artificial”, que no de “inteligencia”. De hecho, no creo que ningún ser “no vivo” sea capaz de disponer de un atributo que es fruto de la evolución de millones de años y su maravilloso “azar creador”. Por eso no me gusta el término de “inteligencia artificial” ni tampoco el de “emoción artificial” pero me sirve para el objetivo. Así, cuál maquina programada para hacerlo, estas “crónicas” se irán adaptando a la realidad que nos ocupe los próximos tiempos.
De momento se convierten en “Reflexiones desde el corazón de Europa”. Es lo que creo que necesitamos muchos ahora, en lugar de estar pegados a las noticias, siempre las mismas. Para salir de este bucle en el que hemos entrado, y del que los medios de comunicación y sus escribientes tampoco salen. Porque, como dice un buen amigo andaluz: La vida ya es riesgo, ahora nos ha aumentado unos puntos ese nivel de riesgo pero hay que seguir jugando.
Y para seguir “jugando” hay que adaptarse y armarse. Y para ello voy a tomar prestada una frase de Carl Honoré: Vivimos en un mundo gobernado por la sandez y las apariencias, donde la mentira triunfa sobre la sinceridad, (…) donde las turbas de Twitter vigilan las opiniones, los chistes y el lenguaje, donde se entregan las llaves del reino a quienes encuentran la forma mas comercial de decir lo que todos los demás quieren oír.
Y un remedio para esta cultura de conformismo, que en estos tiempos amenaza convertirse en cultura de la sumisión y la desesperación es la risa. Si querido lector, has leído bien: la risa.
Es tiempo de usar ese arma a la que tantas veces recurrimos. Es tiempo de ver el lado optimista, de ser resiliente, de prestar más atención al lado bueno de las cosas. De hacer eso que los españoles sabemos tan bien hacer: de reírnos de nosotros mismos. De sonreír. Al fin y al cabo las cosas que no dependen de nosotros no las van a arreglar la “crispación”, aunque se empeñen muchos de manera interesada en promoverla. Y las cosas que dependen de nosotros, tenemos que afrontarlas. Esta demostrado que la resolución de los problemas a los que nos vamos enfrentando a lo largo de la vida es mas fácil cuando se buscan soluciones con actitud positiva.
No nos dejemos atrapar en la rutina, la desesperanza o crispación obsesiva. Aparte de vivir infelices, nada va a hacer cambiar. Nada de lo que importa de verdad. Es necesario “tomarse de nuevo a guasa” nuestra vida para adaptarla a la realidad. Que nadie me malinterprete, hay que seguir siendo cuidadosos y responsables, aunque no obsesivos. Pero eso no está contraindicado con la actitud positiva y la sonrisa.
Quienes tienen como yo mas de 55 años, incluso los que ya ponemos un “6”, recordaran las tardes de merienda delante del televisor en blanco y negro, con unos señores vestidos con atuendos disparatados, que salían a un escenario de circo y gritaban: ¿Cómo están ustedeees?. Y los niños que estaban en aquel escenario de circo gritaban: ¡ Bieeeeeen!… No se oye: ¿cómo están ustedeeeeees?, ¡Bieennnn! respondían más fuerte.
Pues cada mañana cuando se levanten, pónganse los disparatados trajes de Gaby, Fofó y Miliki y pregúntense frente al espejo: ¿Cómo están ustedes? ¡Bieen!
Dejen de hablar en sus tertulias del gobierno, del virus, y de la madre que los parió. Transformen él día a día en una mirada positiva y sonriente de lo que hay. La responsabilidad no tiene por qué ser triste o amargada. Sean resilientes y disfruten. Su estado de animo se lo agradecerá. Y su salud mental también. Y les aseguro, que si todos lo hacen, la sociedad mejorará.
Dejen a los profesionales encargarse de lo que es de su competencia. Olvídense de los cantamañanas con afán de protagonismo que usan las cámaras de resonancia digitales para intentar aislarles de las verdades, y servir a su propio beneficio. No se dejen engañar por los maestros de la confusion. Y sobretodo vuelvan a sonreír, a reír a mandíbula batiente con sus familiares y amigos.
La risa es una terapia reconocida desde hace mucho tiempo. Es barata. Accesible a todo el mundo. Y no tiene efectos secundarios. Ayuda a vivir mas y mejor. Y sobretodo facilita la resolución de problemas y la convivencia.
¿Les parece poco?
A bientôt!