Reflexiones desde el Corazón de Europa
Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: 'Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’ (…) Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Yo tengo un sueño hoy!
El 18 de enero en EEUU se ha celebrado el día de Martin Luther King. La reflexión fácil sería la ligada a la situación de ese país , quizás el más poderoso del mundo (dejemos a China al margen) y que evidentemente marca “el paso” de los demás países. Sobretodo después del auge de la intolerancia, el racismo y el populismo que han, que hemos, padecido los últimos cuatro años con el presidente al que votaron.
Lo difícil es, en estos tiempos que corren, en el que el mundo está paralizado, sobretodo el “primer mundo”, por el “bichito de marras”, extrapolar una situación que a nadie importa. La realidad es si verdaderamente “todos somos iguales”. Por doquier asoman realidades, vergüenzas, que nos muestran que, también en esta nuestra Europa de las conquistas sociales, la realidad es otra. Ahí están los recientes escándalos de gobiernos como el holandés o el inglés, con situaciones arbitrarias que hacen sonrojar e incluso dimitir a aquellos que las consintieron. Sabemos que poco podemos esperar de los llamados países “bananeros” de América del Sur, corruptos hasta la médula en sus gobiernos, ni de los nuevos “países capitalistas a su manera” como Rusia, pero de la “vieja Europa” heredera de la democracia griega, o de la América del norte, “referente” en la democracia… Pues ya vemos, que como decía mi abuela “en todos sitios cuecen habas”.
La verdad es que, por desgracia, nadie puede dar lecciones a nadie en este y otros temas. Por mucho que se nos llene la boca de conquistas sociales y democracia, estamos lejos de ser referentes verdaderos, tenemos mucho que mejorar. Me temo que es algo inherente a nuestra condición, a nuestra herencia evolutiva, a nuestro egoísmo genético, al miedo ancestral a lo diferente. Y me temo que aunque como especie hayamos sido capaces de sobreponernos a esa “carga” que la evolución nos ha dado, nos va a costar mucho poder revertirla. Sin embargo, si algo tenemos a favor es que como seres plenamente conscientes, nuestro cerebro tiene la capacidad de ser consciente y por tanto de “revertir” esa herencia transmitida por la evolución. Nos queda mucho “camino” por andar. Es evidente que hemos avanzado mucho en comparación con nuestra historia, pero si realmente queremos seguir avanzando, hay mucho todavía por hacer.
Al igual que la evolución depende de muchos factores y no está determinada, hay quien considera que la historia cultural de nuestra especie tiene un rumbo definido. Cuando Hernán Cortés llegó al actual Méjico, se encontró con una sociedad que no difería mucho de la europea en cuanto a su organización básica, a pesar de que los humanos que la constituían llevaban mas de 15.000 años separados de Europa.
Quizás nuestra evolución histórica esté determinada de alguna manera por nuestro condicionante evolutivo como especie; y quizás (al menos eso espero) que nuestra historia esté caminando en el rumbo deseado hacia una mayor cooperación e integración entre todos los seres humanos. No obstante, por el momento, no puedo ser muy optimista, incluso en nuestra querida Europa de las “conquistas sociales”. La realidad nos dice que la amenaza del racismo, el populismo y la intolerancia es demasiado alta aún.
Bon courage!