Reflexiones desde el Corazón de Europa
Bonjour à toutes et tous!
Si hay dos cosas que tendremos que contar entre los “efectos colaterales” de esta “guerra” que libramos desde hace mas de un año son, sin duda, el daño psicológico y el aumento de la estupidez.
Respecto del primero: el daño psicológico, recalcar que en su origen están los derivados de una carga directa de sufrimiento para el que no estábamos preparados, y de otra parte el provocado por la incompetencia de los dirigentes europeos al afrontar la crisis. Estos últimos, con sus medidas cambiantes y su poca visión (como ejemplo la desastrosa gestión de la compra de vacunas), solo hacen aumentar el impacto psicológico al que una gran mayoría de ellos son ajenos, instalados como siempre en sus despachos e incapaces de conocer de primera mano la realidad. Esto del “despotismo ilustrado” es un mal que afecta a nuestros dirigentes en cifras alarmantes.
Leía en un periódico francés un editorial evocador: “con el miedo no se puede gobernar”. Y sin embargo es lo que está pasando. El miedo propio de los gobernantes a perder votos. El miedo propio a ocultar su incompetencia. El miedo, es lo que esta en el origen de una gestión basada, sobre todo, en infundir el miedo a los gobernados. Ya se sabe que con miedo se acepta cualquier medida. Aunque también se sabe que el miedo repetido se vuelve antes o después en contra de quién lo siembra.
Respecto del segundo: el aumento de la estupidez, no acabo de asombrarme. Si ya de por si el nivel de estupidez humana es comparable al de su inteligencia, esta situación que vivimos, ha servido de acicate si cabe, para que aquellos seres humanos en los que su nivel de estupidez era importante salgan a la “palestra”, y por supuesto otros con un nivel menor de estupidez, “carguen las pilas” y se conviertan en, a decir de un gran amigo perroteño, “tontos con to la cuerda da!”.
He dejado de leer lo que la prensa dice sobre el bicho porque, últimamente, solo leo estupideces. El “minuto de gloria” que muchos no tienen, y en eso da igual la titulación universitaria que tengan, o el grado de “famoseo” que ejerzan, lo han encontrado, arropados por los “voceros” y “correveidiles” (gracias por la frase, maestro Jose Maria Garcia) que se llaman a sí mismos periodistas y que en realidad son vendedores de miedo y medias verdades.
El problema es que crean en la gente una angustia innecesaria, ya que cuando se busca información y nada más, se encuentra con esta bazofia por todos lados. Así podemos leer (lo ultimo que he leído), “que esta crisis va a durar diez años”, dicho por un “reputado” epidemiólogo (en realidad un mediocre sin más), como otros antes dijeron que en febrero poco menos que moriríamos todos con la nueva variante del bicho o que las vacunas son una aberración que solo produce daño al cuerpo (poco importa los cientos o miles de millones de vidas que ya han salvado).
Miedo, incompetencia, sufrimiento, secuelas psicológicas graves y generalizadas, estupidez por doquier… Alguien da más! Es la tormenta perfecta. Y al final de todo, como siempre, la población es la que sufre los efectos como en una guerra. Los directos causados por el bicho y los indirectos causados por la incompetencia y la estupidez.
Esta “mala película de terror” tendrá su fin. Antes que después. Acabaremos como con todas las guerras, cantando el final. Tendremos que lamernos nuestras heridas. Festejaremos que seguimos vivos para contarlo. Cuidaremos de nuestros “heridos”, los físicos con secuelas por el bicho y sobre todo los psicológicos (que se contaran por millones). Saldremos de ésta mayoritariamente convertidos en corderos asustados, esperando que no se repita la pesadilla. Pero los incompetentes y los maestros de la estupidez saldrán indemnes, como siempre. Y a unos los votaremos y otros los dejaremos en “el olvido”.
Y al final, la estupidez humana seguirá en aumento y la incompetencia también. Así que la educación que nos hace críticos con lo que nos rodea, es la única receta que nos queda para combatir la estupidez y la incompetencia.
Termino por pedirte, querido lector, que no creas todo lo que leas (incluyéndome a mi) u oigas, aunque el que lo diga sea político, titulado universitario o famoso. Intenta ser crítico con ello y compara con otras opiniones y tu propia experiencia. Todos estamos ya “tocados” con esta “guerra”. La incompetencia y estupidez ha ayudado a que parezca que esto está perdido y debemos conformarnos. Pero solo lo parece. Si salimos dañados psicológicamente de esto, habremos perdido la “guerra”.
Bon courage!
Javier Mata