Santiago Ramos Plaza merece ser recordado

Recientemente, Dani Fernández ha sido reconocido como Hijo Predilecto, un merecido homenaje a su talento y trayectoria en la disciplina de Euterpe. Este título honra a aquellos que, con su dedicación, han engrandecido nuestra cultura y dejado una huella indeleble en la memoria colectiva. A lo largo de los años, personalidades de la talla de Miguel de Cervantes, José Corredor, Rafael Mazuecos "Rufao", Emilio Gaviria, Pepe Herreros, Isidro Parra, Antonio Leal, Vicente Paniagua, Guillermo Román, Recesvinto Casero "Reces", José Luis Samper, Mari Monreal, Julio Maroto, Longinos Abengózar, Andrés Manzaneque y Pilar Maldonado, entre otros, han recibido esta distinción por su invaluable aporte a la cultura de nuestra tierra.

  Sin embargo, en medio de tantos reconocimientos, la memoria colectiva a veces comete olvidos y uno de los nombres que debería estar inscrito con letras de oro en el registro de los hijos predilectos es el de Santiago Ramos Plaza. Pocos han llevado el nombre de Alcázar de San Juan tan lejos ni con tanto amor y dedicación como él.

  A lo largo de su carrera, Santiago ha dejado un legado literario impresionante: casi una veintena de libros, innumerables artículos en la prensa y conferencias en foros nacionales e internacionales. Su obra es un testimonio del profundo sentimiento de pertenencia que siempre tuvo hacia su tierra, un sentimiento que ha sabido transmitir a través de su pluma, convirtiéndose en un cronista incansable, en un guardián de la memoria histórica y un arquitecto de nuestra identidad colectiva.

  Gracias a él, muchos de los rincones de Alcázar, sus calles, plazas, pretiles, las viejas tabernas y las olvidadas tiendas han sido rescatados del olvido. Santiago no solo ha contado historias, sino que ha preservado las de generaciones de alcazareños, dándoles voz y valor. Su obra no solo refleja el pasado, sino que lo asegura para el futuro, garantizando que nuestra historia no se disuelva en las aguas del Leteo, el olvido eterno.

  Si el título de Hijo Predilecto se otorga a aquellos que han llevado con orgullo el nombre de su pueblo, pocos lo merecen más que Santiago Ramos Plaza; su ausencia en la lista de los hijos predilectos es sin duda, un descuido involuntario, un vacío que estamos a tiempo de subsanar.

  A lo largo del tiempo, personas como Antonio Leal y José Corredor han recordado la trascendencia de su obra, y quizá ha llegado el momento de que, como comunidad, todos reconozcamos el legado de este incansable defensor de nuestra identidad. Santiago ha sido y sigue siendo una figura fundamental para que nuestra historia perdure, y es hora de brindarle el homenaje que, con justicia, le corresponde.