Soñar despiertos con las cosas de nuestro pueblo
En Alcázar de San Juan desde hace muchas décadas hasta nuestros días, como ha ocurrido en la mayoría de los pueblos de España, miles de jóvenes y familias han dejado la ciudad para buscarse la vida y su dorado personal, gente joven sobre todo, antes más hombres que mujeres, pero desde hace por lo menos dos décadas lo han hecho tanto ellas como ellos.
Casi nadie deja su pueblo, su familia, sus amigos y raíces por gusto, salvo raras excepciones. Yo soy uno de ellos.
Esas imágenes y vivencias, ese orgullo de sentirse alcazareño es seña de identidad que todas y todos llevamos muy dentro. Esos recuerdos de nuestra Estación del Ferrocarril, de la que todos hemos presumido allí donde estemos; esa calle Castelar de amores, unos correspondidos y otros no; esos bares y comercios, nuestra plaza con su fuente y su Kiosco de la Música en otros tiempos; el Mercado de Abastos, los bares y tabernas, las tienda Chica, la de la Manola, los Estereros, la Viña, el Racimo de Oro, la Flamenca, el despacho de vino y licores del "Malvestío", la peluquería de Parra, el Pasaje que lleva el nombre de un Tío abuelo mío; y la taberna del Jardinillo, cuyo dueño Juan de Dios "el Patatero" fue todo un ICONO de la Plaza, para honor y gloria de los suyos, entre ellos su nieta Rosalinda, directora de este Semanal de la Mancha que nos informa de tantas cosas.
LA NOSTALGIA DE NUESTRA AUSENCIA
Cuando estás fuera de Alcázar cómo se echan de menos nuestras tortas, nuestras costumbres, nuestros guisos de albondiguillas, nuestros jarretes de vino y gaseosa, los puestos de castañas, esos molinos de viento que Don Quijote confundiese con gigantes, el cerro de San Isidro, esos mares de tierra Ocre de las Cuadrillas, los Anchos, la Cañamona, esas huertas, la Altomira, la Huerta de las Mañanas, nuestras ínsulas Barataria y la Platera, esas rondas de los sábados de mocerío que solían terminar en la Fonda de la Estación a altas de la madrugada.
Esos Mares de Cepas, por los Parrales, la Madrila, Nieva, Alameda de Cervera, Casa de los Velas, Marañón, la casa de Carrión con su bella molineta, Mondonguero, la Caña el Vinagre, la Finca de los Espaderos, Cuesta Blanca, Bonardell, Villacentenos, la Huerta de los Goyeros, la Hojarasca, la casa de la Pena de los Angoras, el Camino de los Guardas, la casa del Rico Pobre, La Navarra, la finca de los Boticarios, D. Miguel, Pascuala, el Candil, Casa Vieja, los Espetera, Manolicos, Tejados, Luis Tomas, con esos Encinares en otra época frondosos, de Treviño, Jaca, las Tintoreras, Ruiz García por Marañón y su huerta y Alameda junto al Caz, etc. Cuanta belleza mal gestionada. Algunos Encinares habían sido entresacados.
Nuestras vegas del Mamello, de Bolsas, carretera Guerras, la Cárcel de los Ríos, la Casa Lucas, La del Preso, el Condecillo, la Blanca, los Barchinos, Záncara y el Gigüela, secos como sus vegas.
Mares de cepas, por El Cerro Gigüela, Baldoro, Piedrola, otra hora poblado antiquísimo que sus piedras nos dibujan su pasado, con su estación cerrada y ruinosa como la de los Parrales o Marañón, la Casa Giral, la Del Piti, la de la Escobara, Berengüillo, etc. Y luego las Perdigueras y Cinco Casas, la Deseada, los Tardíos, y muchos más lugares hermosos como ese Cristo de Villajos que compartimos con los campesinos toda la vida. Todo ello deja muy a las claras que nosotros salimos un día de Alcázar, pero Alcázar nunca salió de nosotros, lo llevamos muy dentro.
Las Jotas, nuestro folklore, nuestra cultura, gastronomía y nuestra forma de ser y estar en la vida, que a cada cual nos ha tocado vivir con orgullo y dignidad.
Todo en la vida tiene sus claros y oscuros, también para los moñigones de pura cepa, que de vez en cuando, embriagados por la nostalgia de su tierra y su pueblo, cantaban en su nueva morada aquellas canciones que les salían del Alma: En la Puerta Cervera dijo el Porrero, en la Mancha Manchega hay mucho vino…, las seguidillas, las jotas, la Rondeña, etc., y sobre todo esa Carmen cantada por Mari Monreal, solo tenía una idea en la cabeza, volver como las grullas a la tierra que le viera nacer.
EL REGRESO Y LA DECEPCIÓN A PRIMERA VISTA
Cuando después de casi cincuenta años, sus pies bajaron del estribo y pusieron pie en tierra, el tren arrancó de nuevo y aquella estación que el dejó no parecía ni su sombra. La cantina tan famosa cerrada, las playas de la vías muertas repletas de cisternas, balastros y viejos vagones de madera abandonados, los depósitos de agua corroídos, la estación de sus sueños parecía uno de esos poblados de las películas de vaqueros, que inspiraba que cual tiempo pasado fue mejor.
Salió al paseo de la Estación y le costaba reconocerlo, ya no estaban los Alaminos, el Jaro, la Pensión de Úbeda, el Hotel Victoria, ni casa Paco, ni el BAR Alcázar, el Casino parecía un rico venido a menos. Los cines Crisfel, Alcázar y Cenjor, habían dejado de existir, los bares de Federico y Pepe Luis, Comercios de gran renombre ya no estaban o habían sido cambiado por franquicias, la Plaza había perdido su encanto, ya no estaba el Kiosco de la Música, ni la Fuente, ahora tenía otra fisonomía y el Mercado Abastos estaba en plena decadencia, ¡ qué pena ¡
Después de llegar a casa de sus familiares y saludarlos a todos, descanso comió y durmió Y reflexiono sobre todo aquello.
Al día siguiente, ansioso de saber cómo habían cambiado las cosas, se fue a pasear y se encontró muchas casas y comercios cerrados, los polígonos industriales alicaídos, con poca actividad industrial y comercial, salvo honrosas excepciones, fabricas desaparecidas y otras en decadencia, ya no estaba Mocosa, los Talleres de Renfe ya no existían, Precón la Uralita ya no eran lo que eran, las grandes bodegas casi habían desaparecido y otras estaban en decadencia como la Cooperativa la Unión.
Los días siguientes salió con dos de sus amigos de toda la vida ya jubilados como el. Salieron por los campos y los vieron semidesiertos, algunos agricultores jubilados con sus viejos tractores y en las fincas grandes poco movimiento, pasaron por Alameda de Cervera y Cinco Casas, también se veían en decadencia.
Mares de cepas sacados de las entrañas de la madre tierra, ahora eran barbechos o sembrados, otros melonares y otras vides antes puestas en vaso, ahora habían sido sustituidas por emparrados en espaldera. No había apenas ganados por el campo y mucho menos las muletás de antaño, La Reconversión silenciosa del Campo, cuantos gañanes, pastores, peones, han tenido que buscarse la vida en otros trabajos, muchos de ellos en la construcción, en las fabricas, otros al paro, cuantos puestos de trabajo y jornales perdidos, sumados a los de Macosa, la Renfe y las grandes bodegas de otros tiempos.
PERO NO TODO ERA NEGATIVO, AFORTUNADAMENTE
Alcázar seguía teniendo dos grandes queserías, García Baquero y el Record, que aportaban muchos recursos al pueblo, el Hospital además de dar un gran servicio sanitario a la Comarca, era la Empresa más importante de Alcázar y la que más empleados tienía muy por encima del sector ferroviario, la ciudad había ganado en recurso educativos muy importantes, infraestructuras deportivas, parques, un plan de aceras y calzadas bien diseñado, se habían recuperado las lagunas de la Veguilla y se había avanzado mucho en infraestructura cultural, aunque alguna caspa todavía quedaba de antaño, la hostelería, las medianas y grandes superficies y habían crecido nuevos barrios, lo cual a la larga puede crear algunos problemas económicos de mantenimiento que en otro art., analizaremos, pero había muchas asignaturas pendientes, entre ellas la Remunicipalización de Aguas de Alcázar.
¡POR FIN, SOÑÓ DESPIERTO!
LA ESTACIÓN: Se había ensanchado el túnel de acceso a las vías, se había abierto la Fonda y otra cafetería donde antes estaba la estafeta de correos, los trenes de cercanías hasta Aranjuez, llegaban hasta Alcázar, los Regionales había uno cada dos horas, se había hecho una nueva estación de Alta Velocidad, donde antes estaban los depósitos de máquinas, y allí paraban los trenes de alta Velocidad Jaén-Madrid, y los de Valencia- con Alicante y Murcia con destino a Portugal, con paradas en Toledo, Talavera y Lisboa.
La Intermodal y el Puerto Seco ya eran un realidad, con sus playas de cientos de contenedores, sus muelles repletos de camiones de gran tonelaje, sus oficinas, gasolineras, restaurantes, talleres y hasta un hotel y un gran Pakin para vehículos pesados y turismos.
EL COMERCIO, LA HOSTELERIA Y LAS EMPRESAS DE SERVICIOS: Eran la releche, la calle Castelar su eje central, desde la Puerta de la Estación comercios de lujo, cafeterías, restaurantes, tiendas de mod,y belleza, todo tipo de tiendas y servicios, hoteles, salas de fiesta, y hasta dos Cabaret, tipo Moulin ROUYE, en esta calle y las adyacentes, se había construido nuevos edificios, rehabilitados, el Casino era un Centro Cultural de altura, los cines Alcázar y Crisfel se había reconstruido y eran salas como las actuales más pequeñas, la Plaza había sido remodelada, ya no había alberca ni marquesina, y si una fuente ornamental con luces de colores por las noches y un templete de la música de forja con servicios públicos debajo, el Pasaje de la Plaza, era un galería con tiendas, cafeterías, restaurantes en su parte baja y en las plantas superiores, como las que hay en uno similar en el Puerto de la Cruz en Tenerife y en otros lugares.
El eje de la avenida y ctra. de Herencia era una prolongación de la Castelar, así como el Arenal, el Altozano Y Sobre todo el Barrio más turístico, como era el barrio de Santa María.
El actual Mercado de Abastos se había rehabilitado como la Ruta de los Mesones, en la Casa del Conde en la Avda. de Herencia se había establecido el Cortes Ingles, y por las noches las luces de neón del Centro de la Ciudad, parecían dar luz a una ciudad manchega lo más parecido a la Vegas, con sus respectivos casinos y salas de juego.
Se estaba estudiando el establecimiento del Metro en Superficie, tipo tranvía Eléctrico con una línea central en vertical y otra Circular, que diera servicio al Casco Urbano y a los Polígonos Industriales.
Estos polígonos industriales se habían remodelado y ampliado porque la industria y los servicios iban viento en popa, y los jóvenes en vez de buscar empleo fuera de Alcázar, venían de otros pueblos de la comarca. La carretera de Alcázar a Herencia, era todo un Bulevar de tiendas de coches, de grandes comercios y se habían creado nada más y menos que cuatro colegios universitarios directamente adjuntos a la Universidad de Clm, dependientes o como prolongación de Cuatro Facultades de la misma, donde acudían estudiantes de toda la Comarca Mancha Centro y por fin se habían terminado las obras y puesta en marcha de la Residencia de Salud Mental y el Centro Integral de las distintas capacidades del Hospitalillo.
Nuestras quinterías, casas de campo, casas de las grandes fincas se habían poblado de Casas Rurales, teniendo como referencia, Villacentenos, Alameda de Cervera y Cinco Casas, aparte de Marañón, el Candil, Pascuala, etc.
La Agricultura muy pujante de la Comarca, era la materia prima de fábricas de Alimentación en Alameda de Cervera, Cinco Casas, Herencia, Campo de Criptana y otros pueblos de la Comarca. Nuestro vinos, quesos, aceite, legumbres, leguminosas, melones y hostilizas eran apreciadas tanto al natural como embasadas y conservas además de nuestras carnes, de porcino, vacuno y de aves.
Exportábamos además de todo eso, soe piensos y otros productos a nivel nacional e internacional, una autentica despensa abierta al mundo.
Pero lo mejor de todo las personas, las más vulnerables por sus discapacidades, los niños que son nuestro bien más preciado y el futuro y las personas mayores que lo han dado todo por las generaciones venideras, que nada les falte hasta su partida.
Colorin Colorado...Estos sueños más adelante seguirán, en tiempos de pandemia y crisis económica soñar despiertos es algo sano. Sin pasarse,claro.