Antonio Real, el artista que nos enseñó a mirar el mundo de otra manera

Antonio Real

El pasado 14 de junio se apagó la mirada de Antonio Real, pero su legado permanecerá para siempre en quienes tuvieron la suerte de conocerle y contemplar el mundo a través de sus ojos.

Antonio Real fue mucho más que un maquinista. Fue un hombre apasionado por la cultura, el arte y la creatividad en cualquiera de sus formas. Un espíritu libre, algo bohemio, que encontraba belleza donde otros apenas veían rutina. Su inseparable cámara fotográfica se convirtió en una extensión de su alma y, gracias a ella, nos enseñó a descubrir perspectivas diferentes de la vida, capturando instantes que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva.

Su inquietud artística no conocía límites. Podíamos disfrutar de una exposición de sus fotografías o de sus dibujos y, al mismo tiempo, encontrarle en un mercado navideño compartiendo con orgullo las piezas de artesanía en cuero que elaboraba con sus propias manos. Para Antonio, el arte no era una afición; era una forma de vivir y de entender el mundo.

Quienes le conocieron saben que su creatividad iba acompañada de una enorme generosidad. Compartía conocimientos, experiencias y su particular manera de observar la realidad, dejando huella en familiares, amigos y en todos aquellos que admiraron su obra.

En su último viaje quiso dejarnos un regalo más. La música de The Beatles acompañó su despedida, como una última banda sonora para una vida llena de sensibilidad, cultura y pasión por la belleza.

Hoy nos sentimos un poco huérfanos de su arte, pero también profundamente agradecidos por todo lo que nos dejó. Sus fotografías seguirán hablándonos de él, de su manera de mirar y de sentir. Y en cada imagen capturada por quienes aprendimos a amar la fotografía gracias a su influencia, habrá siempre una pequeña parte de Antonio.

Allá donde estés, esperamos que sigas contemplando el mundo a través de tu objetivo, encontrando la belleza en cada rincón y capturando instantes eternos.

Tu recuerdo permanecerá vivo entre nosotros.

Un beso al cielo.

        G.Moreno Real