Pilar Campo Paniagua celebra su centenario rodeada de cariño, recuerdos y con la visita de la alcaldesa

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La vecina de Alcázar de San Juan ha cumplido 100 años acompañada por más de sesenta familiares y amigos llegados de distintos puntos del país. La alcaldesa Rosa Melchor le trasladó la felicitación en nombre de toda la ciudad.

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Pilar Campo Paniagua acaba de alcanzar un siglo de vida. La centenaria vecina de Alcázar de San Juan lo ha celebrado como merece una fecha tan señalada: rodeada del afecto de sus hijas, nietos, sobrinas, hermanos y decenas de seres queridos que no quisieron faltar a la cita. Más de sesenta personas procedentes de distintos rincones de España se reunieron para homenajearla.

Conserva una vitalidad sorprendente, una memoria precisa y unas ganas de vivir que contagian. Pilar recibió en su casa la visita de la alcaldesa de Alcázar, Rosa Melchor, y de la concejala Amparo Bremard, en un encuentro entrañable donde no faltaron los recuerdos, las anécdotas y las risas. “He vivido mucho, pero sobre todo he trabajado mucho”, relataba Pilar con humor, recordando sus años en el campo, su infancia marcada por la guerra y su boda en plena sierra.

Narró cómo, durante los bombardeos, su familia se refugiaba en el monte, donde vivían con lo básico: un horno, gallinas, palomos y pan hecho en casa. “Mi novio venía a verme en tren, pero mi padre no le dejaba ni darme la mano”, contaba entre risas. Una vez, añadió, su futuro esposo recorrió una hora en tren solo para regalarle cacahuetes que terminó vaciando en su bolsillo antes de ser devuelto a casa sin más.

Desde entonces, su vida ha transcurrido entre el campo, la familia y los viajes, por lo que sus nietos la apodaron “la abuela viajera”. Pilar recuerda con cariño sus visitas a Madrid, Tortosa y otros lugares donde residen sus hijas.

Con la naturalidad de quien ha vivido mucho, compartió también sus costumbres: “Como cocido, judías, gachas manchegas, pisto… y el machacón fresquito me encanta”, dijo entre bromas sobre los secretos de su longevidad.

La alcaldesa destacó la importancia de Pilar como testimonio vivo de la historia de la ciudad: “Vecinas como ella representan la memoria de Alcázar, su trabajo, su generosidad y su capacidad de adaptación a los cambios. Es un orgullo poder felicitarla en nombre de todos los alcazareños y alcazareñas”.

Pilar, por su parte, agradeció las muestras de cariño recibidas y se mostró orgullosa de su familia: “Mis hijas, mis yernos, todos se han portado muy bien conmigo. No lo habré hecho yo tan mal”, bromeó.

Una vida entera que hoy se celebra no solo por su duración, sino por todo lo que ha representado: esfuerzo, amor y una sonrisa siempre dispuesta. ¡Felicidades, Pilar!