Entre ramas y señales: una pequeña incidencia que merece atención
La imagen puede tener su gracia... hasta que uno piensa que las señales están para verse.
La fotografía muestra la esquina de la calle Méndez Núñez con la plaza Mediodía de Alcázar de San Juan. En ella puede verse una de esas situaciones tan cotidianas que acaban formando parte del paisaje, a las que nadie parece prestar atención. El árbol va creciendo poco a poco, centímetro a centímetro, mientras la señal desaparece lentamente detrás del follaje. Nadie se da cuenta. O mejor dicho, todos se acostumbran. Y cuando alguien levanta la vista, la señal de prohibido ya vive en un bosque particular.
No parece un problema complejo. Por supuesto, nadie propone talar el árbol ni convertir la esquina en un desierto urbano. Suponemos que bastaría con una poda o simplemente con desplazar ligeramente la señal, seguro que existe alguna solución técnica para que el mobiliario y la vegetación urbana, lejos de competir, convivan en armonía.
Un vecino afectado nos explica además que el volumen que ha ido cogiendo el árbol impide la buena visibilidad cuando se accede a la plaza en coche desde Méndez Núñez y se hace el stop para girar a la izquierda, con el peligro que eso supone para los peatones que quieren cruzar.
Son pequeñas cosas cuya solución no requiere grandes esfuerzos ni inversiones. Sólo es necesario que alguien pase por el lugar, levante la vista, se interese y piense "esto habría que solucionarlo".