Por Míguel Ángel Martínez Cortés

José Luis Abengózar se jubila tras 36 años de servicio en la Policía Local de Alcázar de San Juan

Hace unos días se ha jubilado nuestro compañero José Luis Abengózar Justo, después de 36 años de servicio a su comunidad, a su querida Alcázar de San Juan.

Durante todo este tiempo, José Luis ha vestido su uniforme con la dignidad que merece esta institución policial; con orgullo, honor, responsabilidad y generosidad, pero también con el agradecimiento —en muchas ocasiones silente—, de todas aquellas personas a las que ayudó en momentos cruciales de mayor necesidad y urgencia en algún momento de sus vidas. Jose Luis ha sido distinguido y condecorado durante toda su carrera profesional.

Jose, la jubilación es el reconocimiento de una etapa laboral finalizada, es el agradecimiento a una vocación de servicio, pero no solo es este tu caso; no te considero solo jubilado, para mí eres y serás siempre un emérito, reconocidísimo en esta institución del Cuerpo de la Policía Local de Alcázar de San Juan.

Digo esto porque has sido un referente para todos nosotros; te has granjeado desde que te pusiste el uniforme por primera vez, nuestro reconocimiento, respeto y amistad… un ejemplo a seguir para futuras promociones.

En tu vida laboral ha habido muchas horas de desvelos, turnos interminables y sacrificios personales que muchas veces solo la familia —a quienes también hoy rendimos tributo, Elena, David y Dani— conoce de cerca.

Jose, no solo dejas el listón muy alto en el plano profesional; dejas un legado de ejemplo y camaradería; con tu temple en los momentos de tensión y un hombro en el que apoyarse dentro y fuera del servicio. Has sido y seguirás siendo, con tu ejemplo transmitido, un referente y guía para las nuevas promociones,

Creo recordar que el primer día de servicio lo hiciste conmigo y que después, en el transcurso de nuestras carreras profesionales, podríamos contar muchas anécdotas vividas, como en la terminación de aquel concierto, en los albores de la etapa democrática, de Héroes del Silencio, con toda la épica, el ruido y la sensación de caos que experimentamos, jajajajajjj, pero que pudimos resolver de la mejor manera… ¿te acuerdas?

Hoy cuelgas el uniforme y entregas tu placa, pero la condición de policía se lleva en el alma para siempre. Empiezas ahora una etapa para cosechar todo lo sembrado: el tiempo libre con tus seres queridos, las aficiones pospuestas y el merecido descanso tras el deber cumplido.

Siempre habrá cerca de ti una “siata”, “DKW” o artefacto de ruedas similar, que te llevará a recorrer los confines del mundo y disfrutar con tu familia y amigos de esos parajes y paisajes tan bellos y paradisíacos que tanto te gustan contemplar.

Gracias por tu dedicación impecable, por tu valentía y por haber honrado a esta institución cada día de tu carrera. Te deseo, mi gran Amigo, una jubilación plena, dichosa y muy feliz.

¡Enhorabuena y gracias por todo, Compañero y Amigo con Mayúsculas!

Miguel Ángel Martínez Cortés