Magdalena Sánchez Blesa emociona en Alcázar de San Juan con una velada poética centrada en la juventud y la esperanza
La poeta murciana presentó sus libros "Querida Juventud" y "Tengo que hablar conmigo seriamente" en un acto organizado por el Ateneo, donde defendió la poesía como herramienta para ayudar a los más vulnerables.
El Salón Noble del Ayuntamiento acogió este viernes una nueva sesión del ciclo "El autor y su obra" del Ateneo de Alcázar de San Juan. En esta ocasión, la protagonista fue la reconocida poeta murciana Magdalena Sánchez Blesa, quien presentó sus libros "Querida Juventud" y "Tengo que hablar conmigo seriamente" ante un público que llenó la sala y respondió con calidez y emoción a sus palabras.
En declaraciones previas a la prensa, el presidente del Ateneo, Luis Ángel Agenjo, destacó la relevancia de contar con “una de las voces poéticas más importantes del panorama actual en castellano”, alabando su impacto tanto en España como en Latinoamérica. Según añadió, Sánchez Blesa ya visitó Alcázar hace dos meses y participó en otro evento del Ateneo, concretamente en la Noche de Poesía, aunque en esta nueva cita ha querido compartir una propuesta más íntima, centrada en los valores, la cultura y el poder sanador de la poesía.
“La poesía me salvó la vida”
En su intervención, Magdalena Sánchez Blesa compartió con el público el origen de su vocación literaria. “Empecé a escribir con 8 años, tras la muerte de mi padre. Me agarré a la poesía como una tabla de salvación en un naufragio. Salí de mi depresión gracias a ella y ahora la he convertido en acción”, dijo, y definió la poesía, citando a Gabriel Celaya, como “un arma cargada de futuro” y una herramienta de apoyo emocional:
“Pongo mis redes sociales al servicio de quienes no pueden más. Estoy con las personas en soledad, las que no tienen una mano al lado para sostenerlas. A ellas me dirijo”, apuntó.
Entre los temas tratados, Sánchez Blesa abordó el uso de la poesía como vehículo de sensibilización entre jóvenes, a quienes dedica gran parte de su obra y su labor divulgativa en centros educativos, penitenciarios y de tratamiento de adicciones.“Cuando me enseñan las muñecas llenas de cortes porque quieren morir, les doy ánimo y fuerza. Les digo que hay gente que les va a ayudar a salir adelante”, relató.
Expansión internacional y compromiso social
Contestando a preguntas de los medios, habló sobre la repercusión internacional de su obra, que comenzó a viralizarse en redes con su poema “La Madre”. “Me siguen desde muchos países hispanohablantes e incluso desde otros que traducen mis poemas. Ahora me reclaman en Colombia, Bogotá y más lugares, aunque intento combinarlo con mis compromisos en España”.
Sobre sus dos últimas publicaciones, subrayó su carácter íntimo y su objetivo de servir como apoyo emocional. “No nos prestamos atención a nosotros mismos, no nos atendemos, pensamos que no valemos nada. Y eso es lo que quiero combatir con estos libros”, afirmó.
La poeta también compartió anécdotas personales, su forma espontánea de acercarse a la gente y su visión de la poesía como un reflejo de las vidas ajenas. Me llaman la poeta de aceras, patios y gasolineras, porque me inspiro en las personas. La gente necesita escuchar su vida, no la mía”.
Reconocimiento institucional
Los concejales Gonzalo Redondo, Benjamín Gallego y José Antonio Navarro asistieron al acto y agradecieron tanto a la autora, como al Ateneo, este encuentro con la Poesía. “Mientras medio planeta está disfrazado pidiendo truco o trato, nosotros estamos hablando de Poesía. Magdalena es empresaria, escritora y parlamentaria, y utiliza la poesía para contar la vida de los demás. Su presencia aquí hoy es muy acertada”, señaló Redondo, elogiando la obra de su compañera de partido y especialmente el enfoque del libro Querida Juventud. “Acercar la cultura a los jóvenes y transmitirles valores de solidaridad y ciudadanía es más importante que nunca”, añadió.