El sello “Producto Cooperativo” gana presencia como referencia de consumo responsable
El sello «Producto Cooperativo, Sabor auténtico del campo» continúa dando pasos firmes en su implantación y visibilidad en el mercado nacional. Así lo explica el director de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, Juan Miguel del Real, quien subraya el avance experimentado en el último año tanto en número de entidades adheridas como en presencia en los puntos de venta.
Tras un arranque progresivo, propio de este tipo de iniciativas, el proyecto ha experimentado «un salto cualitativo y cuantitativo» gracias, principalmente, a la primera gran campaña de promoción nacional desarrollada durante el pasado ejercicio, con especial incidencia en la campaña de Navidad. Esta acción permitió que los productos con el sello cooperativo estuvieran presentes en grandes cadenas de distribución de todo el país, alcanzando más de 800 puntos de venta.
MÁS COOPERATIVAS Y MAYOR IMPLANTACIÓN
El crecimiento del proyecto se refleja también en el incremento del número de cooperativas adheridas, que ha pasado de las 30 iniciales a cerca de 40 en la actualidad. Se trata, además, de entidades con un elevado peso en el sector agroalimentario, lo que multiplica su impacto en el mercado.
En el ámbito regional, Castilla-La Mancha ha pasado de siete cooperativas implicadas —tal y como se recogía el pasado año— a sumar una nueva incorporación reciente, alcanzando las ocho entidades. Entre ellas figuran cooperativas de sectores estratégicos como el vino, el aceite o las frutas y hortalizas, a las que previsiblemente se sumarán nuevos ámbitos como el pistacho.
UN SELLO QUE VA MÁS ALLÁ DE LA CALIDAD
Uno de los principales objetivos de la marca es trasladar al consumidor que estos productos no solo cumplen estándares de calidad, sino que detrás de ellos existe un modelo empresarial diferenciado.
«Estamos hablando de productos que garantizan su origen, que proceden directamente de agricultores de nuestro territorio y cuyo valor económico se queda en el medio rural», señala Del Real. En este sentido, insiste en que el modelo cooperativo contribuye a fijar población, generar riqueza local y fomentar prácticas sostenibles.
Este planteamiento ya estaba en la base del proyecto desde sus inicios, cuando se definía como una herramienta para diferenciar en el mercado productos que, además de calidad, incorporan valores sociales y territoriales .
MAYOR VISIBILIDAD EN LOS LINEALES
Actualmente, el sello «Producto Cooperativo» ya aparece integrado en el etiquetado de numerosos productos, funcionando como un distintivo complementario a las marcas comerciales. Esta identificación permite al consumidor reconocer fácilmente su origen cooperativo en el momento de la compra.
No obstante, uno de los retos a corto y medio plazo es lograr una mayor visibilidad en los lineales, con espacios específicos o elementos diferenciadores que faciliten su identificación. Para ello, se trabaja en nuevas fórmulas de presentación y en el aumento del número de productos disponibles bajo esta marca.
APUESTA POR EL PÚBLICO JOVEN
De cara a 2026, el proyecto contempla nuevas campañas promocionales en momentos clave de consumo, como el verano y la próxima Navidad. Además, se plantea reforzar la comunicación en redes sociales y a través de influencers digitales para llegar al público más joven.
«El consumidor ya asocia de forma inconsciente el producto cooperativo con autenticidad y calidad, pero ahora queremos que ese conocimiento se convierta en un factor decisivo de compra», afirma el director.
UN PROYECTO IMPULSADO POR EL PROPIO SECTOR
Otro de los aspectos destacados es que la iniciativa nace y se financia desde las propias cooperativas, sin depender exclusivamente de ayudas públicas. Este modelo garantiza su independencia, aunque también supone un esfuerzo económico para las entidades participantes.
En este sentido y para terminar, Del Real hace un llamamiento al conjunto del sector: «Si no somos nosotros quienes ponemos en valor nuestros productos, nadie lo va a hacer».