El Taller de Esparto de la Universidad Popular de Alcázar de San Juan clausura el curso mostrando la vigencia de una artesanía tradicional
La Universidad Popular de Alcázar de San Juan ha clausurado esta semana una nueva edición de su Taller de Esparto, una propuesta formativa que acerca a los participantes a una de las artesanías más vinculadas a la historia y las costumbres de La Mancha. La concejala de Cultura, Cristina Perea, ha visitado el taller impartido por Jesús María Lizcano Tejado para conocer los trabajos realizados por el alumnado a lo largo del curso.
Durante la visita se han mostrado algunas de las piezas elaboradas durante el cuatrimestre, reflejo del aprendizaje adquirido por los participantes y de las múltiples posibilidades que ofrece esta materia prima. Entre los trabajos realizados se encuentran paneras, fruteros, cestos para la ropa, lámparas, escobas y otros elementos decorativos y funcionales que combinan técnicas tradicionales con diseños adaptados a los usos actuales.
Jesús María Lizcano ha explicado que la cestería de esparto engloba diversas técnicas como el anudado, el punto cofín o el trenzado mediante crinejas, procedimientos que permiten crear objetos muy variados a partir de un material natural presente en el entorno manchego. El monitor ha destacado además que se trata de un oficio con una enorme riqueza de conocimientos y técnicas que se han transmitido durante generaciones.
El taller ha contado este curso con una matrícula de quince alumnos y alumnas procedentes tanto de Alcázar de San Juan como de otros municipios de la comarca. Según ha señalado Lizcano, el tiempo de formación ha permitido comprobar la evolución de los participantes y los resultados obtenidos en apenas unos meses de aprendizaje práctico.
El esparto ha estado presente en la vida cotidiana de los habitantes de La Mancha desde tiempos muy antiguos. Existen vestigios de su utilización desde el Neolítico y durante siglos fue una materia prima fundamental para la fabricación de recipientes, cordajes y numerosos utensilios utilizados tanto en las tareas domésticas como en las labores agrícolas y ganaderas.
Los participantes también han destacado el valor de este tipo de actividades como espacio de aprendizaje y convivencia. Además de adquirir nuevas habilidades manuales, el taller favorece el intercambio de experiencias entre personas de diferentes edades y contribuye a mantener activa una práctica artesanal que sigue despertando interés entre quienes buscan elaborar sus propios objetos de manera artesanal.