UN BOCHORNOSO ESPECTÁCULO FINAL EMPAÑÓ LA VICTORIA ALCAZAREÑA

El Emers Sporting de Alcázar se acerca al playoff con su victoria en casa ante el Daimiel Racing CF

El gol de Alberto Abengózar, con la inestimable "colaboración" de Astillero, decisivo.

La derrota de Almodóvar ante Almansa sitúa a los alcazareños cuartos, a 1 punto del Daimiel

1 Emers Sporting de Alcázar. - Walter Cáceres, Antonio Avilés, Alan, Lautaro, Gonchi (Quini m.67), Emir, Joselu, Carlos Romo, Alberto Abengózar (Joselu m.89), Chapa y Oscar García (Gilson m.85). Entrenador. - Pablo Fuentes.

0 Daimiel Racing CF.- Jesús Astillero, Iddris Alhassan, Christ Sime, Raúl Aparicio, Fco. Antonio Rivas (Moussa Traore m.74), Juan David Vasquez (Arturo Astillero m.65), Cecilio Kuku, Nicolás Loza, Mamadou Toure (Adrián Nieto m.74), Ismaildes Machado y Samuel Owolabi (Joao Víctor Marques m.76).

Árbitro. - Oscar Martínez Parreño asistido en bandas por José Ángel García Tevar y Teresa Muñoz Zamora. Amonestó a los jugadores locales Alberto Abengózar (m.13), Lautaro (m.52) y Gonchi (m.56) y a los visitantes Christ Sime (m.41). Expulsó al visitante Cecilio Kuku (m.105)

Goles. - 1-0 Alberto Abengózar (m.46)

Incidencias. - Encuentro correspondiente a la 27ª jornada del grupo 1 de la primera autonómica preferente, celebrado el domingo, desde las 18:00 horas en el municipal "Manuel Delgado Meco". Tarde veraniega con muchísimo calor y altas temperaturas, impropias del mes de abril, unos 800 espectadores en las gradas. Presencia policial y seguridad privada en el estadio.

El triste y lamentable espectáculo final del derbi provincial entre el Emers Sporting Alcázar y el Damiel Racing CF, empañó en gran medida, lo deportivo. Patadas, puñetazos, empujones, agentes policiales porra en mano, en una instalación con numerosos niños, no es ejemplo que debería dar el fútbol como deporte a los más jóvenes.

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UN BOCHORNOSO ESPECTÁCULO FINAL, EMPAÑÓ LA VICTORIA ALCAZAREÑA

El partido venía calentito por los antecedentes previos al mismo, por las redes sociales y por lo mucho que se jugaban los dos, pero de ahí a terminar como se terminó, va un mundo y todos, digo todos, tendrá que analizar su actitud y proceder dentro de la instalación deportiva, pues tuvo que activarse el protocolo contra el racismo, el partido tuvo que suspenderse momentáneamente por el lanzamiento de un objeto al terreno de juego y después…, hubo de todo menos deporte.

El partido, tuvo más ruido, que nueces, es decir más cosas fuera del fútbol, que fútbol, demasiada tensión, demasiados nervios, y pocas, muy pocas ocasiones claras de gol. En lo deportivo, la victoria alcazareña, sumada a la derrota del Almodóvar en Almansa, permiten al Emers Sporting de Alcázar, escalar una posición y ponerse cuarto con 52 puntos, uno menos que el tercero, Daimiel, que suma 53 y dos más que el quinto, Almodóvar que se queda con 50.

Los de Pablo Fuentes, dan un paso de gigante hacia su objetivo de lograr una plaza de play-off en un partido clave, una auténtica final, de la que salieron victoriosos.

Los alcazareños reclamaron una posible falta sobre Carlos Romo, en un balón dividido que iba con dirección a portería y en la que el colegiado no quiso complicarse la vida y dejó seguir el juego.

El partido estaba cargadísimo de intensidad, de pugna, de disputa, de juego táctico, orden y ambos equipos lo dieron todo desde el pitido inicial.

Oscar García, estuvo muy insistente en ataque, al igual que Carlos Romo, secundado por Chapa y tuvieron diferentes acercamientos con peligro, pero sin generar clara ocasión de gol.

La más clara de estos primeros minutos, la tuvo Daimiel, en una acción individual de su extremo Sime, se internó por la línea de fondo, sorteó a su rival, se fue, pero muy rápido y atento salió Walter Cáceres para tapar en único hueco posible y con una acertada y gran intervención atapar el balón en dos tiempos.

Oscar García lo intentó en dos ocasiones, con sendos disparos que se estrellaron en la defensa. El partido se jugaba sobretodo y la mayor parte del tiempo en el centro del campo, y esta circunstancia, impedía, que hubiese esa verticalidad necesaria para romper las defensas y generar claras ocasiones de gol, pese al constante esfuerzo físico de los 22.

Carlos Romo, reclamó penalti en el 26, tras su internada por la izquierda, en la que el colegiado, muy cerca, no consideró nada y dejó seguir el juego.

En la siguiente acción, Chapa cometió falta en la banda izquierda, cerca del área que de estrategia sacó Daimiel, pero el disparo final desde la frontal del área, se marchó alto por encima del travesaño.

Tras la pausa de hidratación, siguió el intercambio de golpes, las acciones en uno y otro campo, la disputa, y los disparos a portería con más intención que puntería, como el de Chapa a los 38 minutos.

Y Oscar García, en el 43', remató de cabeza sin precisión un centro desde la izquierda, pero el balón se marchó desviado por encima del travesaño. El Sporting de Alcázar, apretaba y apretaba en estos últimos minutos de la primera mitad en busca del gol con el que adelantarse en el marcador, pero éste no llegaba.

Carlos Romo, solicitó otro nuevo penalti, por derribo dentro del área, pero el colegiado, muy cerca, dejó de nuevo, continuar el juego y no lo consideró así. Con el empate inicial a cero, concluyó una primera mitad, disputada, igualada, entretenida, pero sin claras ocasiones de gol.

Tras la reanudación y cuando se había disputado un minuto, en el primer acercamiento local, Alberto Abengózar, por la banda izquierda, se fue hacia el centro buscando hueco para el disparo, disparo raso y aparentemente centrado a las manos del portero, y éste a la hora de atajarlo, se le escapó y se le pasó por debajo de las piernas, convirtiéndose en el 1-0, con el que el Sporting de Alcázar se puso por delante en el marcador.

El partido a partir de entonces, entró en un espiral de interrupciones, de faltas, amonestaciones y protestas, entre dos equipos que querían la victoria y los tres puntos.

El cronómetro avanzaba y le era favorable al equipo que iba por delante en el marcador, el Sporting de Alcázar. Los de Pablo Fuentes con oficio, paraban el partido, para evitar que Daimiel, recuperara el balón y montara el ataque o tuviera ritmo ofensivo de partido.

Carlos Romo, era uno de los jugadores locales que más peligro llevaba sobre la portería daimieleña, el equipo de Pablo Fuentes, supo manejar muy bien el partido en estos minutos, tuvo oficio y experiencia para que el tiempo fuera pasando y no pasara nada destacable en ataque para el Daimiel CF, algo que le beneficiaba y le era favorable, pues iba por delante en el marcador.

Ambos técnicos movieron sus respectivos banquillos, en busca de la solución deseada, en el minuto 82, el Daimiel realizó una doble sustitución, dando entrada al 10 y al 7. El partido entró en sus últimos 7 minutos más el descuento, con el 1-0 favorable al Emers Sporting de Alcázar.

Oscar García remató impecable de cabeza en el segundo palo, y el esférico se estrelló en el larguero, en una clarísima ocasión para los alcazareños a seis para los noventa reglamentarios. Acto seguido el delantero albaceteño del Sporting de Alcázar salió entre aplausos del terreno de juego sustituido por Gilson.

El colegiado decretó 12 minutos de descuento, y en estos minutos pasó de todo, el lanzamiento de un bote por parte de los aficionados visitantes, que estaban situados tras la portería alcazareña, provocó la suspensión momentánea del partido. El colegiado ordenó a ambos equipos que se marcharan a vestuarios y una vez que la policía actuó y desarrolló un protocolo especial, el partido se reanudó unos minutos más tarde.

Quini solo a pase de Antonio Avilés, tuvo el gol de la sentencia en sus botas, pero su remate se fue a las nubes. La incertidumbre de un solo gol hizo que el público siguiera los últimos instantes del emocionante partido en pie. El Daimiel Racing Club, apretó y buscó el empate, pero el Sporting de Alcázar, se defendió con uñas y dientes hasta el pitido final del colegiado.

Tras marcharse a vestuarios el trio arbitral, comenzó una excepcional y especial tangana sobre el terreno de juego, con puñetados, patadas, empujones, y los agentes policiales se vieron en la obligación de actuar, pues la cosa se puso muy fea durante varios minutos.