Hojas sueltas. De blanco

El blanco impoluto de la vestimenta del Papa en su reciente visita a España chocaba constantemente con el turbio y encenagado panorama político nacional.

Mercaurante se empìeza a llamar al negocio de platos preparados –algunos pueden consumirse in situ– de cierta cadena de distribución que está recibiendo quejas del gremio de hostelería.

Tontículos: Corpúsculos o partículas que navegan libremente por la cavidad craneal cuya cantidad y calidad determinan el grado de memez de determinadas personas.

La ignorancia es la madre de la ciencia, su punto de partida. De ella arranca el primer paso hacia el conocimiento.

Que no soy racista lo demuestra el que me gusta el chocolate blanco, el negro y el de color chocolate. Por cierto, ¿alguien sabe cuál es el auténtico color del chocolate, y a qué gama cromática del iris se asemeja? ¿Y cómo es el chocolate del loro, si alguien lo ha visto?

La Música, siempre que sea posible, ha de escucharse en vivo y en directo, disfrutando el sonido puro de los instrumentos. Una simple grabación ya es música adulterada.

Hay ojeras de dormir y ojeras de soñar, más profundas.

Cincosis: Trastorno intelectual, si no alienación, que puede causar ver y escuchar a todas horas del día y de la noche, y en todas las radios y televisiones del país, el anuncio ese que tiene tantos cincos.

Carambólidos: Jugadores de billar poco diestros a los que les salen las carambolas de churro.

Fraudelento: Estafa, timo cuya preparación, por su complejidad y detalles, requiere tiempo.

Gachupe: Barrillo  cuasi líquido que forman la lluvia y el polvo del camino –ese donde se ensucian algunas togas–. En los pueblos, el localismo y el gachupe propiamente dicho desaparecen cuando se vierte en las calles un riego asfáltico.

Botellicio: Contienda entre dos o más adictos al gollete sin que en un momento dado se pueda predecir quién va a pagar los vidrios rotos. En política no siempre paga quien tiene más fundamento.

Los que ya no están. No ha de haber solo una fecha para recordar a los que ya no están, los que se fueron en silencio como no queriendo molestar, casi de puntillas, pisando las cenizas del tiempo; como si de ellos dependiera que su falta nos duela menos a quienes ya solo nos queda su memoria.