90 años después, Federico

“Los grandes poetas no tienen biografía: tienen destino.” — Federico García Lorca

Hay personas que nunca llegamos a conocer y, aún así, consiguen formar parte de nuestras vidas. Y es que, hay personas que llegan a tu vida sin conocerte. Para mí Lorca es una de ellas. Porque hay autores que escriben libros. Y hay autores que, sin saberlo, escriben una parte de quienes los leen.

Federico García Lorca apareció en mi vida hace poco más de dos años, cuando en 4ºESO tuvimos una obra suya como lectura obligatoria: La casa de Bernarda Alba. Y ya no solo era eso, era la emoción con la que la mejor profesora que he tenido nunca hablaba sobre él. Sus clases eran vitamina y ver a alguien a la que admiro hablar así de un autor no podía significar nada malo. Así que Andrea, llena de curiosidad e influenciada por su amor a la lectura, decidió investigar sobre este autor que tanto halaga la gente. Y claro que es para halagar y admirar, porque Lorca no solo fue un poeta o dramaturgo, fue mucho más. Fue innovador, rebelde para su época, buen amigo y compañero y, sobre todo, el símbolo de libertad para una sociedad de mente cerrada.

Desde pequeña, he crecido rodeada de libros y he podido conocer la manera de escribir de cientos de autores. Son muchos los que han llegado para quedarse, los que incomodan, los que te hacen reflexionar, los que te hacen recorrer un camino inolvidable entre sus palabras. Pero Lorca… Lorca es mucho más. Apareció para inspirar, para enseñarme a mirar el mundo de otra forma, para gritar cuando hay una injusticia y para recordarme, en cada paso que doy, por qué las palabras importan.

Hace 90 años se quiso silenciar una voz. Lorca fue asesinado en su Granada por el bando sublevado. Recibió dos disparos. “Uno por rojo y otro por maricón” decían. A día de hoy, los restos del poeta siguen sin aparecer. Y duele. Duele saber que un bando de ideología fascista como el franquismo acabara con miles de personas solo por su manera de pensar o de ser. Duele saber que se quedaron muchas palabras por escribir, muchos poemas por recitar y muchas obras por representar. Pero la dictadura no pudo matar a Lorca, porque el granadino sigue en nuestras bibliotecas, sigue en nuestras canciones, en nuestros versos, en nuestra lucha. Porque, 90 años después, Lorca sigue escribiendo recuerdos.

Hay personas a las que admiras, y luego está Lorca, que lo seguimos necesitando en nuestras vidas. Federico es el símbolo de libertad, de tolerancia, de amor y de identidad. Si alguien estuvo ahí para denunciar la presión social o la situación de la mujer en la época fue él. Lorca se comprometió con una causa tan simple como la de vivir y dejar vivir, independientemente de tu identidad.

Y entonces solo me queda una cosa por decirte: gracias, Federico. Gracias por estar presente en nuestra lucha mediante los versos que dejaste. Porque un chico nacido en Fuente Vaqueros hace más de un siglo sigue inspirando a una chica de Alcázar de San Juan en pleno 2026 y eso pocos lo consiguen. Gracias por ser luz y símbolo. 90 años después, seguimos leyéndote. Y esa es tu mayor victoria. Nunca llegué a conocerte, pero gracias por todo, Federico.

ANDREA IRIMES

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