Interés

La vejez es una rendición gradual que tenemos que aceptar. Solo tenemos que decidir qué hacer con la soledad. Un preso, espera recuperar un día la libertad. Un árbol, de hoja caduca, queda desnudo  cuando llega el otoño. Después, en primavera, espera brotar de nuevo para dar verdor a sus ramas. Mi escenario es distinto, espero la Residencia y después la tierra. Solo me queda la memoria, que me alcanza, hasta dónde llega mi interés.

Hoy mi interés me lleva a recordar la tarde madrileña del día 21 de junio de 1964. En el Bernabéu, se jugaba la final de la Copa de Naciones entre las Selecciones de España y Rusia. La Tribuna la presidia Franco, rodeado de falangistas y de voluntarios  de la División Azul. Allí se repartían el país.

Apenas disfruté el partido. La tarde amenazaba lluvia. Toda mi ilusión era que aquel pesado balón de cuero se pudiese embarrar y, en un rechace, pudiese estrellarse en la cabeza del dictador. No hubo suerte.

El gol de Marcelino provocó  en la tribuna el infarto de un espectador.  Por megafonía dieron el nombre y apellidos del infortunado. En nada coincidían con el pequeño golpista.

Aun estando en su agonía, once años después, el 27 de septiembre de 1975, la dictadura franquista fusiló a cinco jóvenes militantes antifascistas.

Aquella sangre, fue el precio que se pagó  para que hoy todos podamos  disfrutar de la libertad.

Alejandro Matilla García.