Viendo la foto mía con apenas tres años, de la mano de mi abuelo Pepe, aquella mano chiquita que ahora atestigua el paso de los años, me fijo en ella… aquí estuvo apretando la suya, cuanto cariño, orgulloso con su primer nieto llegando al cruce de las Cuatro Esquinas… son retazos de tiempos pretéritos que la memoria guarda a su antojo, nombres, calles, sucedidos, sin detalle del momento…
Domingo a la tarde, en el comedor de diario como se decía, mi madre cosiendo, mi abuela Eufemia trasteando en la cocina, su hermana Mariquita armando lamparillas para el día de difuntos, mi padre leyendo a Wenceslao Ciuró en un rincón del sofá de anea bajo la radio Iberia que guarda silencio sobre la repisa y tapada con el paño negro, pues hacía pocos meses que se fue el abuelo Pepe y el luto obligaba, las manecillas del reloj se acercaban a las cinco con lenta monotonía, mis hermanos, uno trasteaba con las piezas de madera coloreada del juego de la arquitectura, el pequeño dormía con el biberón aún en sus manos, apenas llegaron las cinco, sonó el llamador de la portaílla:
Abuela: ¡Están llamando por el corral! ¡Anda ve que serán tus amigos!
Antonio: ¡si abuela, ya voy yo!
Tras recorrer el portal, el patio y el jardín, corrí el cerrojo y abrí la portada, era Jesús, Guzmán el de la Elia, ¡pasa, nos vamos por la calle Ancha…! comprobé que llevaba la paga del domingo en el bolsillo, dos monedas de dos cincuenta y dos de dos reales con el agujero, después de haberme gastado antes una cincuenta en el último número del Jabato que me leí desde la Benita hasta casa; ¡no des portazo al salir y a ver a qué horas vienes, a las nueve, aquí !
Tres casas más adelante, el Rivas, José Luis ya nos esperaba en su puerta; al llegar a la churrería de Camacho, lo de siempre, ¿para arriba o para abajo? giro a la derecha y … en la Teresa, dos tiras de pistones y un cigarrillo de chocolate, en Arias el cucurucho de menudo y a escarbar entre pipas, garbanzos, “alcagüetas”… y las cáscaras, que de estas entraban la mitad del cartucho, para guerrillas con los que te encontrabas subiendo o bajando, Amparito la pocera, Ignacio Peño, siempre con el gesto torcido, Sebastianillo, Joaquinito, Luisle, Julito Pipiolo, Nicasito Auñón, Giordano Vaquero, abstraído en su nube, Juli, Maribel, Mari Cielo Monedero, Isabel, Merce, Montero y su inseparable Jacinto…¡hola!¡adiós !holaaa, mira esa !esa pa tí, te mira siempre!…
Mi abuelo Antonio que viene, voy a verle que siempre me da la paguilla... Casa Escudero, ese indio lo tengo y aquel de a caballo me lo compraré. En la Rosa me llega para un pestiño, ¿qué ponen hoy en el Alcázar? y ¿en el Crisfel? El Cid, con “Charlon Geston“, ¡déjalo! la Fortuna… a ver si me sale el cromo de Iríbar y los de Collar y Griffa... ¿una al futbolín en el Alces ?... bajábamos, subíamos, bajábamos… ¿me dice Vd. la hora señor ? aún falta un poco para las nueve, para otras muchas nueves en que volveremos a bajar y a subir, a soñar y …, a casa que mañana hay cole y la primera es Latín con el Fidelón.