Para Etel, María y Laura
ya ronda tu figura evanescente
con la niebla nocturna confundido
por las calles oscuras van tus pasos
perdiendo para el eco su sonido
apenas dibujada tu silueta
sobre el fondo sin peso del olvido
son cinco veinticuatros
de enero cinco siglos
de andar por las memorias diluido
ya se aleja tu espalda ya rebasa
el último horizonte del camino
ya niegan la presencia de tus versos
las calles que cantaste buen amigo
refúgiate en la casa que construyen
el dique que levantan contra el río
de fácil desmemoria corazones
de aquellas que conservan encendido
un fuego de recuerdos y presencia
siempre vivo
Paco Morata