La madre de la médico Sara Bravo, fallecida por Covid en el Mancha Centro, recoge el Princesa de Asturias de la Concordia

Era voluntaria de Cruz Roja Alcázar y trabajaba en el Centro de Salud de Mota del Cuervo. Falleció a finales de marzo en el hospital alcazareño

La madre de Sara Bravo, la médico de familia que trabajaba en el Centro de Salud de Mota del Cuervo y que falleció a causa de la Covi-19 con 28 años en el Hospital General La Mancha Centro de Alcázar de San Juan a finales de marzo, ha sido una de las 15 personas que han representado al colectivo de sanitarios españoles en la entrega de los Premios Princesa de Asturias, colectivo distinguido con el galardón de la Concordia por su lucha contra el coronavirus.

La joven médico era voluntaria de Cruz Roja Alcázar de San Juan, lugar originario de su padre y donde vivió durante un tiempo, tras estudiar en la facultad de Medicina la Universidad de Valladolid, a una hora y cuarto del municipio zamorano donde reside su familia materna. Sara nació en Ciudad Real en 1991.

Según informa la Casa Real, la lucha contra el coronavirus ha llevado a los sanitarios españoles a recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Este especial galardón ha sido recogido por Verónica Real, supervisora de enfermería en el servicio de urgencias extrahospitalarias de la Comunidad de Madrid Summa 112 y directora de enfermería en el Hospital Covid-19 Ifema, y por Salvador Balboa, médico interno residente de 5º año de Medicina Intensiva en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias. Posteriormente, José Eugenio Guerrero, jefe de la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y del Grupo HM, en representación del Premio Princesa de Asturias de la Concordia ha dirigido unas palabras.

El jurado ha concedido este premio por ser miles de personas que, desde sus respectivas responsabilidades y tareas, en centros sanitarios públicos y privados, y otros servicios, han estado en contacto directo con los pacientes afectados por la COVID-19, conformando la primera línea en la lucha contra esta enfermedad. Con su heroico espíritu de sacrificio, y asumiendo graves riesgos y costes personales, incluso la pérdida de la propia vida, se han convertido ya en el símbolo de todas las personas, instituciones y empresas enfrentadas a esta pandemia, reconocido como tal con constantes muestras de agradecimiento y solidaridad no solo por el conjunto de la sociedad española, sino también en el ámbito internacional. En sus deliberaciones, el jurado ha resaltado la importancia de la proyección de esa ejemplaridad personal hacia el futuro incierto que se avecina, la representación en el colectivo premiado de todas las personas y estamentos que en la sociedad están librando esta batalla y la voluntad de simbolizar en ellos el reconocimiento a quienes en los distintos países han venido teniendo un comportamiento ejemplar contra la pandemia. (Imágenes de la web de la Casa Real)

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