El párroco de San Juan, Ambrosio León, protagonizó anoche en el Teatro Emilio Gavira de Alcázar de San Juan el Pregón de la Semana Santa 2025, y lo hizo de una forma diferente, contando durante todo su pregón con la Asociación Banda de Música, que le fue poniendo el sonido adecuado a su recorrido por las diferentes procesiones que van teniendo lugar durante la Semana de Pasión y que aprovechó para abordar, en cada una, los problemas reales de la sociedad.
De esta forma, arrancando con un profundo sentimiento hacia la Virgen del Rosario Coronada “porque para todo hace falta una madre”, León comenzó con el Domingo de Ramos y la entrada de Jesús en Jerusalén, aprovechando así para poner a la infancia como protagonista y recordar “cuánta infancia frustrada hay detrás de un móvil, por las guerras y hambres y por los abusos a menores, también en el seno de la Iglesia”.
En la procesión de Jesús del Perdón destacó que sobre la Cruz está el perdón, eso que tanto nos cuenta, perdonar, “pero perdonar es una fortaleza, y tras el perdón con la salud del alma, nos llega la salud del cuerpo”, porque, según dijo, la enfermedad es algo que nadie quiere. Como capellán del Hospital Universitario La Mancha Centro, aseguró que su trabajo allí es una escuela de vida y reivindicó la labor de los profesionales pidiendo que no haya más violencia contra los sanitarios.
En la procesión del Martes Santo, la de los Estudiantes, el pregonero se centró en los jóvenes y les pidió que no tengan miedo a comprometerse y a ser creativos, que busquen el compromiso con los otros cofrades para hacer grandes las cofradías.
Llegado al Miércoles Santo y la procesión del Cristo de la Expiación, señaló que durante su estancia en el Hospital “he visto muchos rostros entre la vida y la muerte, rostros con ese anhelo de vivir”, pero, añadió, el Cristo de la Expiación “recoge todos los suspiros de la ciudad por aquellas personas que están agobiadas por sus problemas, que les acucian y están desesperados”.
Durante el Jueves Santo, día en el que Jesús lavó los pies a todos sus discípulos, puso sobre el escenario del pregón dos gestos que se pueden recoger de ese día, “el de servicio, porque el lavatorio era algo propio de esclavos y eso lo hizo Jesús”, y el de entrega, porque cogió el pan y lo partió, lo compartió entre todos y ahí es donde señaló que “me duele que los cristianos no vayan a misa por la importancia que ésta tiene para compartir el pan”, y dijo que la misa no el cura, para todos aquellos que alegan eso en sus argumentos para no ir, “a misa hay que ir para compartir el pan, no valen excusas”.
En esta parada del Jueves Santo también hizo alusión a la exclusión social y la pobreza, que conoce perfectamente desde su trabajo en el centro de transeúntes Samaria de Cáritas, “los voluntarios de Cáritas son pequeños cirineos y verónicas porque lo importante es tener a alguien que te ayude a llevar la cruz”, como, según dijo, se refleja en el dolor de las madres por sus hijos enfermos de alcohol, drogas u otras adicciones.
Con la procesión del Viernes Santo puso de manifiesto que su trabajo como capellán en el Centro Penitenciario de Alcázar le ha hecho aprender a no juzgar y a ver a la persona y no el delito, mientras que con la procesión del Santo Entierro se centró en la maldad de algunas personas.
Para finalizar el pregón llegó al Domingo de Resurrección y al encuentro entre la madre y el hijo y por lo tanto a la esperanza.
La presentación del acto corrió a cargo de una amiga de la infancia del pregonero, María del Carmen Tapiador Palomares, y contó con las intervenciones del consiliario Ángel Luis Montalvo y la alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, quien definió estos días de Semana Santa como la expresión de la fe, la pasión y el respeto. Asimismo recordó que durante la Semana de Pasión, “el momento más importante para los cristianos”, Alcázar saca a la calle un importante patrimonio en sus marchas procesionales.
Por último, el presidente del Consejo de Cofradías, Carlos Ortiz, hizo entrega de un detalle al pregonero, a la presentadora y al director de la Asociación Banda de Música, que recibió numerosos y calurosos aplausos por sus actuaciones.