PREGUNTA.-Antonio, ¿qué le impulsó a dedicar casi dos años de investigación a la figura de Sancho Panza y a la sabiduría contenida en sus refranes?
R: Este proyecto nace de un compromiso personal y una deuda de gratitud con el pasado, específicamente con la sabiduría oral de mis abuelos y la figura de Sancho Panza. Lo que comenzó como una curiosidad intelectual, pensada únicamente para dejarle a mis hijos y nietos parte de mi legado, terminó convirtiéndose en una misión de rescate cultural. Sentí la urgencia de volver a la raíz: a esa "filosofía de bolsillo" que Sancho maneja con maestría. Dedicar dos años a esta investigación ha sido mi forma de saldar una deuda con nuestra tradición oral, demostrando que la agudeza de Sancho no es una reliquia, sino una herramienta de absoluta vigencia para navegar la complejidad del presente. Mi objetivo fue rescatar la dignidad literaria de la lengua del pueblo y demostrar que el pensamiento basado en el refrán, que Cervantes otorgó a Sancho, sigue vigente.
P. El libro alcanza las 386 páginas. ¿Cómo ha estructurado un material tan amplio para facilitar la lectura y por qué eligió precisamente la cifra simbólica de 111 refranes?
R: He volcado mi formación académica en la estructura de estas 386 páginas, organizándolas en tres dimensiones: "Lecciones del Quijote", que analiza la aplicación de esta sabiduría a los desafíos actuales; "Una historia que fue", con relatos que humanizan a los personajes; y "Preguntas para reflexionar", un espacio de diálogo para el lector. La elección de un número llamativo como el 111 no es casual ya que es considerado un signo profundo de despertar espiritual y crecimiento personal marcando el inicio de una fase llena de nuevas oportunidades y anima a mantener pensamientos positivos y a estar atento a cómo tus intenciones y deseos se manifiestan en tu vida.
P. Usted sostiene que los refranes no son meros adornos literarios, sino herramientas de supervivencia. ¿Qué aplicación práctica pueden tener hoy, en una sociedad dominada por la tecnología y la inmediatez?
R: En un mundo de algoritmos y ruido digital, el refrán funciona como una brújula ética. Es "comunicación lenta", destilada por siglos de experiencia. Sancho nos enseña que, ante la incertidumbre, el sentido común y la palabra empeñada son los valores más estables que poseemos. El refranero es, en esencia, el primer manual de inteligencia emocional de nuestra historia, ofreciendo "píldoras de realidad" que anclan nuestra identidad en un momento de fragilidad intelectual.
P. Para quienes consideran el refranero como algo anticuado o propio de otra época, ¿cuál cree que es el mensaje central que transmite esta obra?
R: El mensaje es que la sabiduría no caduca, solo cambia de formato. No estamos ante frases hechas, sino ante "píldoras de realidad". El libro reivindica que lo antiguo no es sinónimo de obsoleto; al contrario, en un momento de tanta fragilidad intelectual, los refranes de Sancho son el anclaje necesario para no perder nuestra identidad.
P. Ha definido este proyecto como una “deuda de gratitud”. ¿A quién va dirigida exactamente esa gratitud y cómo se materializa en el libro?
R: Va dirigida a nuestros antepasados, a esos hombres y mujeres de Alcázar y de la Mancha que, a menudo sin saber leer ni escribir, custodiaron el tesoro del idioma y la agudeza del ingenio en sus conversaciones cotidianas. Se refleja en cada página en el respeto con el que trato cada paremia; he intentado que este libro sea el lugar donde su memoria se quede a vivir, para que podamos volver a él cada vez que lo echemos de menos.
P. Un trabajo de esta envergadura suele contar con respaldo institucional. En su caso, decidió asumir íntegramente la financiación. ¿Por qué optó por esa vía independiente?
R: Es una pregunta muy aclaratoria. No ha habido subvenciones ni patrocinios externos. Lo cierto es que, aunque en las etapas iniciales se exploraron diversas vías de colaboración y se presentaron solicitudes formales ante distintos organismos, tras varios intentos esas opciones fueron desestimadas. Ante esa falta de respuesta institucional, tomé una decisión firme: el proyecto no podía quedar guardado en un cajón por falta de presupuesto. Decidí entonces asumir el reto en solitario. He financiado esta obra íntegramente de mi bolsillo porque creo que el valor de nuestro patrimonio y el respeto a la figura de Sancho están por encima de cualquier trámite burocrático.
P. Además, ha donado la totalidad de la edición a una ONG. ¿Cuál es el destino concreto de los ejemplares y qué le llevó a renunciar a cualquier beneficio económico?
R: He decidido donar la totalidad de la edición a la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Alcázar de San Juan, renunciando a cualquier tipo de beneficio económico derivado de la obra asumiendo personalmente la financiación íntegra. Esta acción la enmarco en lo que defino como una deuda de gratitud, transformando el libro en una iniciativa puramente solidaria.
P. ¿Dónde pueden adquirir el libro los ciudadanos interesados en leerlo y colaborar, al mismo tiempo, con esta iniciativa solidaria?
R: Por el momento, la venta del libro, que repito será un donativo, estará vinculada exclusivamente al día de su presentación oficial, y está previsto que sea el próximo día 20 de marzo a las 20:00h. en Moises Mata, Librería Papelería (Emilio Castelar, 22). Al tratarse de una edición limitada, la asistencia al evento es la vía principal para asegurar un ejemplar y colaborar con la iniciativa solidaria.
P. Parte del contenido —o al menos la reflexión sobre el refranero de Sancho— ya ha sido objeto de conferencias o ponencias previas, ¿no es así? ¿Qué respuesta ha encontrado en el público?
R: Respecto a la trayectoria y validación de la obra antes de su salida a la luz, es importante destacar que el libro no ha sido presentado todavía en ningún sitio. La base de este trabajo no proviene de actos públicos previos, sino del riguroso proceso de investigación llevado a cabo de casi dos años. Para garantizar la calidad y el rigor de una obra de esta envergadura, se han seguido los siguientes pasos antes de su publicación: El contenido ha sido supervisado y analizado por especialistas en temas cervantinos. También he contado con la intervención de filólogos en corrección de estilo para asegurar la pulcritud del lenguaje y la estructura.
P. Usted es doble doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y en Ciencias de la Comunicación. Desde esa formación académica, ¿qué le aporta Sancho Panza como objeto de estudio?
R: Me fascinó la intersección entre la economía del lenguaje y la eficacia de la comunicación. En mi faceta empresarial admiro cómo Sancho maximiza el significado con el mínimo de palabras; como profesor universitario en comunicación, me asombra su capacidad para conectar con el interlocutor. Sancho es el mejor ejemplo de que la alta cultura y el saber popular no son mundos opuestos, sino vasos comunicantes.
P. ¿Qué papel desempeñan entidades como la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan en la conservación y actualización del legado cervantino?
R: Instituciones como la Sociedad Cervantina son esenciales porque mantienen viva la llama del estudio y el debate. No se limitan a guardar libros; se encargan de que sigamos hablando y debatiendo. No nace en un desierto, sino en un ecosistema fértil de personas que aman a Cervantes. Su labor es el soporte vital que permite que Alcázar siga siendo, por derecho propio, el corazón donde late el Quijote.
P. El libro desprende un vínculo especial con Alcázar de San Juan. ¿En qué medida la forma de hablar y de entender la vida en esta tierra le ha ayudado a reinterpretar los refranes de Sancho?
R: Ha sido determinante. Este libro es, por encima de todo, una declaración de amor a mi tierra. He dedicado este tiempo a Sancho porque en sus refranes escucho la voz viva de mis vecinos: esa agudeza, esa nobleza y esa retranca tan nuestra que hace único al alcazareño. No entiendo la cultura como algo encerrado en bibliotecas, sino como un latido que comparto con mi gente. Mi mayor orgullo es devolverle, una vez más, a Alcázar, en forma de libro, una pequeña parte de todo lo que me ha dado. Estas páginas son, sencillamente, mi abrazo de vuelta a mi pueblo. Es mi forma de decirle gracias a esta tierra por todo lo que me ha dado y de dejar mi corazón en el lugar al que siempre elijo volver.