Con la llegada de Todos los Santos, haga frío o calor, la locomotora negra de Eloy Escudero vuelve al Paseo del Cementerio y el aroma a castañas asadas nos confirma que es día de comprar flores y visitar el campo santo.
Eloy no es solo un vendedor de castañas; es un personaje entrañable que forma parte del escenario en esta festividad en Alcázar. Su peculiar máquina de vapor, pintada de negro con detalles en azul, se convierte cada año en punto de encuentro y recuerdo para quienes acuden al cementerio a rendir homenaje a sus seres queridos.
Pero según nos dice, la venta de castañas ya no es lo que era. “Cada vez se venden menos castañas, porque, desde que quitaron de aquí los puestos de flores, pasa mucha menos gente andando por el paseo”, comenta. Aun así, mantiene intacto su compromiso con esta tradición.
En su opinión, los puestos de flores ambulantes deberían permitirse y regresar al Paseo del Cementerio, "aunque solo se dejase instalar a las floristerías del pueblo para que fueran ellas quienes hicieran negocio, pues los puestos de flores daban mucha vida al paseo y a la vez solucionaban el problema de más de un rezagado sin flores que hoy no sabe dónde comprarlas porque al ser festivo está casi todo cerrado"
Nuestra ciudad avanza, renueva espacios y cambia de ritmo, pero aún hay quienes, como Eloy, siguen ahí cada año, sin faltar a su cita, recordándonos que hay tradiciones que no deberían perderse.