Las primas de la agraciada también sufrieron consecuencias de la DANA

La cesta de Navidad de Arazar se va este año a Catarroja (Valencia)

Rosario Román Molina, prima y hermana de vecinos de Alcázar, ha sido la agraciada con la cesta, que se marcha a una de las zonas más afectadas por la DANA

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photo_camera Presidenta de Arazar y familiares de la agraciada con la cesta

La Asociación de Exalcohólicos de Alcázar de San Juan (Arazar)ha hecho entrega de la cesta de Navidad sorteada recientemente y que este año ha recaído en Rosario Román Molina, cuyo hermano, Eladio Román, ha sido el encargado de recogerla para llevársela a su hermana, que vive en Catarroja y que se ha visto a afectada por los estragos de la DANA.

Para la presidenta de Arazar, Ángeles Miranda, el destino de la cesta no podría haber sido mejor, porque “aunque no arreglará nada, por lo menos es una alegría para la familia”, que según ha explicado el hermano de la agraciada, Eladio Román, viven en un segundo piso y afortunadamente el agua no ha destrozado la vivienda, pero sí los vehículos de la familia. También cuentan en casa con una persona mayor con poca movilidad que lleva sin poder salir a la calle desde octubre porque el ascensor no funciona.

Rosario Román colabora todos los años con la asociación Arazar comprando papeletas a sus familiares, cuyas primas también han estado presentes en la entrega de la cesta, y quienes han recordado la situación vivida con la DANA cuando volvían de Valencia precisamente en esa jornada fatídica, cuando habían ido de consulta médica y a visitar a su prima, que les recomendó quedarse en su casa ante la tormenta que se avecinaba.

No obstante, tal como han relatado, decidieron volver a Alcázar de San Juan ese día fatídico: “visitamos a nuestra prima, no llovía, pero sí hacía mucho viento, no obstante decidimos volver a Alcázar y a los diez minutos empezaron los atascos porque un tornado había tirado camiones y estaba cortada la carretera, nos mandaban hacia Alicante, pero decidimos seguir allí, entonces fue cuando empezó a subir el agua y a entrar en el coche, donde ya estábamos de puntillas, afortunadamente, al ser un coche eléctrico, bajamos las ventanillas antes de que se parar, porque el coche está siniestro, y por allí pudimos salir, caminamos cuatro kilómetros hacia una gasolinera y detrás había un hotel donde nos quedamos hasta que nos pudieron rescatar; estuvimos sin ropa, sin comida, sin cargadores de móvil, dos días si apenas comer, pero afortunadamente hoy lo podemos contar y estamos alegres por que la cesta se vaya a casa de mi prima porque están muy tristes”.

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