La puerta del Hospital Universitario Mancha Centro ha sido escenario este miércoles de una concentración de médicos y facultativos en el marco de la huelga estatal convocada para reclamar un estatuto propio y de la huelga autonómica en Castilla-La Mancha para exigir la recuperación de la carrera profesional.
La movilización, que se enmarca en una semana de protestas en distintos puntos del país, ha reunido a profesionales del centro hospitalario alcazareño para visibilizar, según han explicado, la situación laboral que atraviesa el colectivo y la falta de avances en las negociaciones con el Ministerio de Sanidad y con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).
“Somos imprescindibles, pero no estamos representados”
Rosario Torres Herrera, médico de urgencias del Hospital Mancha Centro y delegada sindical en Castilla-La Mancha, ha sido la encargada de trasladar las principales reivindicaciones del colectivo.
Torres ha señalado que los facultativos reclaman “derechos laborales básicos” y ha denunciado que son “los trabajadores de la sanidad peor considerados”, con jornadas de guardia de 24 horas que, aunque la Administración sostiene que se han reducido a 17, “en la práctica siguen siendo de 24 horas”.
En relación con la negociación del nuevo estatuto marco, ha explicado que los médicos no cuentan con representación específica en la denominada Mesa del Ámbito, donde se negocian las condiciones laborales del conjunto del personal sanitario. “Somos el colectivo más imprescindible dentro de la sanidad, aunque el menos numeroso, y en las votaciones sindicales nunca tenemos representación suficiente”, ha afirmado.
Por ello, exigen un estatuto propio que recoja las singularidades de su trabajo, especialmente el régimen de guardias. “Somos el único colectivo que realiza guardias de 24 horas de manera generalizada. Si no pueden eliminarlas por falta de personal, que al menos se remuneren y se reconozcan adecuadamente de cara a la jubilación”, ha subrayado.
Plantillas “infradotadas” y listas de espera
Otra de las cuestiones centrales es la falta de profesionales. Según Torres, las plantillas médicas están “infradotadas”, lo que repercute directamente en la sobrecarga asistencial y en el aumento de las listas de espera. “El trabajo de quince personas no lo pueden hacer siete”, ha resumido, apuntando que la organización por turnos, como en otros colectivos, requeriría prácticamente duplicar plantillas.
Seguimiento en el Mancha Centro
En cuanto al desarrollo de la huelga, que afronta su tercer día a nivel nacional —la primera convocatoria de este año tras la celebrada en diciembre—, la delegada sindical ha cifrado el seguimiento en el Hospital Mancha Centro “por encima del 60%”.
No obstante, ha criticado que los servicios mínimos fijados en Castilla-La Mancha son “abusivos” y superiores a los porcentajes que, según ha indicado, se pactaron con el comité de huelga en reuniones previas en Servicios Centrales del Sescam.
Carrera profesional paralizada desde 2012
A la reivindicación estatal se suma en la región la exigencia de recuperar la carrera profesional, paralizada desde 2012. Torres ha advertido de que esta situación coloca a Castilla-La Mancha en “inferioridad de condiciones” a la hora de atraer y retener talento sanitario, ya que en la mayoría de comunidades autónomas este complemento está reconocido y retribuido.
“La carrera profesional se está pagando en el resto de España y aquí no”, ha lamentado, insistiendo en que esta circunstancia dificulta la llegada de nuevos especialistas a la comunidad.
Movilizaciones durante toda la semana
Las concentraciones continuarán en otros hospitales de la región a lo largo de la semana. De hecho, la propia Torres ha anunciado su participación en nuevas protestas en Toledo.
En caso de que no se produzcan avances en la negociación, el colectivo no descarta intensificar las movilizaciones y convocar una nueva semana de huelga del 16 al 20 de marzo. “Hasta que no escuchen nuestras reivindicaciones vamos a seguir movilizándonos”, ha concluido.
La protesta celebrada en Alcázar de San Juan refleja así un malestar creciente entre los facultativos, que reclaman cambios estructurales en sus condiciones laborales y un reconocimiento acorde a la responsabilidad que asumen en la asistencia sanitaria diaria.