El pasado sábado fue encontrado en una finca a las afueras de Alcázar de San Juan el cuerpo sin vida de una vecina de la localidad que durante años se dedicó a recoger y cuidar animales abandonados, especialmente perros y gatos, en diferentes inmuebles del municipio. El hallazgo se produjo tras varios días sin noticias de la mujer y todo apunta a que la muerte sobrevino por causas naturales, pues, según fuentes policiales, en el lugar donde se encontró no se observaron signos de violencia, aunque será el informe forense quien determine la causa exacta del fallecimiento.
La mujer, muy conocida en la localidad por su implicación con los animales, recogía y mantenía en su poder decenas de ellos, distribuidos entre una vivienda de su propiedad situada en la calle Policarpo Lizcano y un piso de su padre ubicado en la calle Bailén, además del terreno a las afueras donde fue encontrada sin vida. En los tres espacios, los animales vivían en condiciones muy precarias, sin la atención veterinaria adecuada ni los cuidados exigidos por la actual ley de bienestar animal.
Durante años, los vecinos de ambas zonas habían trasladado quejas reiteradas al Ayuntamiento, a las autoridades e incluso a este medio de comunicación, por los malos olores, la suciedad acumulada y el estado de abandono de las viviendas. La situación había sido denunciada en varias ocasiones, sin que se pudiera actuar de forma definitiva por tratarse de propiedades privadas habitadas.
Con el fallecimiento de la mujer, la Policía Judicial ha accedido a las viviendas tras obtener la correspondiente autorización judicial; y en coordinación con el Ayuntamiento, se ha iniciado un operativo de intervención urgente para proceder a la limpieza de las viviendas.
El consistorio ha confirmado que asumirá la limpieza y desinfección de los inmuebles, para lo cual se contratará a una empresa especializada en este tipo de actuaciones.
En cuanto a los animales, después de retirar algunos cadáveres, diversas protectoras de animales de la comarca han comenzado a colaborar en el rescate y realojo, especialmente de los gatos, aunque se prevé un proceso complejo debido al elevado número de ejemplares y sus condiciones sanitarias.
El caso de esta vecina ha vuelto a poner de relieve una problemática que, aunque parte del cariño y la buena intención de muchas personas, puede derivar en situaciones de insalubridad y riesgo, tanto para los propios animales como para el vecindario. Cuidar a decenas de animales requiere no solo voluntad, sino recursos económicos, formación y apoyo institucional. Alimentarlos, garantizar su salud y cumplir con las normativas vigentes implica costes elevados y un esfuerzo que no está al alcance de una sola persona.
