Todos los años por San Andrés, la D.O. La Mancha vuelve a la capital de España para presentar sus vinos jóvenes. Un esfuerzo promocional que se centra en el público madrileño y en el mercado nacional con el objetivo de dar a conocer la nueva añada, potenciar el consumo de vino y mejorar las cifras de las bodegas manchegas.
Así lo explica el presidente de la D.O. La Mancha, Carlos Bonilla, satisfecho ante la presentación protagonizada este año en Madrid por 24 bodegas y ante el gran nivel de los vinos presentados, especialmente los blancos airén, una variedad poco conocida entre los vinos de calidad que está triunfando en el mercado de los embotellados, ante las nuevas tendencias en el consumo, más favorables a los vinos blancos aromáticos, frescos y fáciles de beber.
«La campaña ha sido más larga de lo habitual y las bodegas han tenido más tiempo para esmerarse, conscientes, al mismo tiempo, de esos cambios de tendencia en el consumo promovidos principalmente por las mujeres y los jóvenes a quienes gustan más los vinos frescos, con poca graduación, aromáticos, con mucha fruta y fáciles de beber.. A nivel mundial, los vinos blancos, rosados y tintos jóvenes están tomando mucho auge, frente a los reservas y crianzas que están siendo los grandes perjudicados», explica el presidente de la D.O.
Esos cambios favorecen a La Mancha, territorio productor por excelencia de la uva airén y de otras casi 30 variedades, con cuya mezcla (coupage) pueden conseguirse vinos únicos y de gran calidad, con más aromas y virtudes. Vinos que han vuelto a despertar el interés entre el público madrileño, por su gran diversidad y por su inmejorable relación calidad-precio.
Abrirse hueco en el mercado nacional y competir con vinos de otras denominaciones de origen con más nombre y prestigio no es sencillo, pero año tras años los embotellados de la D.O. La Mancha van ganando posiciones, gracias a los esfuerzos promocionales y al esmero y dedicación de enólogos y profesionales, especialmente de cara a la Navidad. Curiosamente, el precio o valor más bajo de los vinos manchegos, frente a otros como los de Rioja o Ribera del Duero, resulta un impedimento para entrar en las cartas de cierta restauración, aunque poco a poco, según explica Bonilla, a través de acciones promocionales, catas y presentaciones por toda España, nuestras bodegas están demostrando que pueden tener distintas gamas y precios, capaces de competir en calidad con los mejores y al mismo tiempo ofrecer un precio más asequible».
MERCADO INTERNACIONAL COMPLICADO
En cuanto a los mercados internacionales, Bonilla explica que también en este orden está produciéndose cierto cambio de tendencia, ante el descenso de las exportaciones a países como China y Rusia. «Las exportaciones y presencia en los mercados internacionales está siendo ahora más complicada que hace años. Actualmente China, donde años atrás vendíamos mucho, está produciendo su propio vino, ahora es un mercado muy cerrado, donde es difícil entrar... Y en Rusia, la guerra de Ucrania sigue condicionando todo. En ambos países se han reducido mucho las ventas y eso nos ha hecho mirar hacia otros mercados como América del Sur, donde nos estamos introduciendo, pero donde queda mucho camino por recorrer», señala.
Dentro de la Unión Europea, el país donde la D.O. La Mancha exporta más vino sigue siendo Alemania, seguido de los países nórdicos; y fuera, China, Japón, Estados Unidos y actualmente, algunos países de Sudamérica.
EL VINO, ALIMENTO Y ESTILO DE VIDA
La consideración del vino como bebida alcohólica y la obligatoriedad de incluir en su publicidad mensajes sobre los beneficios del consumo moderado es algo que, en opinión del presidente de la D.O. La Mancha, perjudica al sector y debería eliminarse. «El vino es mucho más que una bebida alcohólica... Es Cultura, es un alimento de la dieta mediterránea y un estilo de vida», afirma Bonilla animando a nuestros lectores a consumir y disfrutar de un buen vino manchego en estos días de fiesta. Días en los que, tal y como reitera, «no debe faltar un buen vino de la D.O. La Mancha en ninguna de nuestras mesas», porque de todos depende que las cifras de nuestras bodegas y cooperativas sigan esperándose y abriéndose hueco en los distintos mercados.