El Vino de Alcázar de San Juan y la Idiosincrasia Alcazareña

ANTONIO

El pasado día 2 de noviembre dio comienzo la celebración de las XI Jornadas Vino y Bautismo Qervantino, que serán clausuradas el 13 de noviembre en Alcázar de San Juan. Localidad situada en el corazón de La Mancha. Es conocida por su rica tradición vinícola centenaria que se remonta a siglos atrás. Gracias a su clima seco, con abundante sol y pocas precipitaciones, y a sus suelos calizos y arcillosos, la comarca es un lugar ideal para el cultivo de la vid. Durante siglos, la viticultura ha sido una actividad fundamental en la economía local, y sus viñedos han dado frutos que se transforman en vinos de gran calidad.

El vino no es solo un producto económico de esta región; representa parte de la esencia, de la cultura, las costumbres y la vida cotidiana de los alcazareños. Esta íntima relación entre el vino y los ciudadanos ha moldeado una identidad singular, caracterizada por la pasión, la hospitalidad y el orgullo local.

En Alcázar de San Juan, se producen diversas variedades de vino, gracias a la adaptabilidad de sus viñedos y la experiencia de los viticultores locales. Las uvas autóctonas como la Airén (blanco) y la Tempranillo (tinto) son muy cultivadas, aunque también se han introducido variedades foráneas como la Garnacha, Moravia Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah, con el fin de diversificar la oferta vinícola.

Cada uno de estos vinos tiene un carácter distintivo, y a menudo se utilizan para acompañar la gastronomía local, la cual incluye platos como: el pisto manchego, el asadillo, la ensalada de limón, la caldereta de cordero, duelos y quebrantos, las migas de pastor, las gachas de matanza. Sin olvidar que “vino con queso sabe a beso”. Y, como dijo don Quijote" los refranes son sentencias breves sacadas de la experiencia"

La armonía entre la comida y el vino es otra característica de la cultura alcazareña. La sencillez y la autenticidad de sus platos encuentran en el vino el acompañamiento perfecto para realzar los sabores de la tierra.

La idiosincrasia de sus habitantes está profundamente entrelazada marcada por el vino, que no es solo una bebida, sino un símbolo de unión y celebración, pues el cultivo de la vid y la producción vinícola forman parte esencial de la vida, cultura e identidad local.

Los alcazareños encuentran en el vino un vínculo profundo con su tierra y sus raíces. Desde las reuniones familiares hasta las fiestas locales, está presente como un símbolo de identidad, y su consumo se asocia con momentos de alegría, reflexión y camaradería. La comparación entre el vino y los habitantes puede enfocarse en las siguientes similitudes simbólicas:

Tradición y Persistencia: Los vinos de Alcázar de San Juan, son el resultado de una larga tradición vitivinícola que remonta siglos. Esta dedicación al vino refleja la perseverancia de sus habitantes, quienes han adaptado sus métodos y técnicas para mejorar la producción en una región que, en ocasiones, se enfrenta condiciones climáticas adversas. Esta capacidad para sostener y renovar la tradición habla de un carácter tenaz y resistente, que define a sus habitantes.

"Don Quijote y Sancho Panza son los rostros de La Mancha eterna: el soñador y el realista, el ideal y la tradición, ambos persistentes, ambos fieles a sus propios caminos." ¿Veis ahí_ dijo el del Bosque_ como habéis alabado este vino llamándole “ hideputa”? Y Sancho respondió_ ¿Este vino es de Ciudad Real? _—¡Bravo mojón! —respondió el del Bosque—. En verdad que no es de otra parte y que tiene algunos años de ancianidad”.

Orgullo local y Compromiso con la Calidad: Alcázar de San Juan es una zona con Denominación de Origen La Mancha, lo que refleja un compromiso con la calidad y el orgullo por lo propio. Los habitantes muestran este mismo sentimiento, valorando y defendiendo su identidad local. Este orgullo no solo se limita a la vinicultura; se extiende a las costumbres, gastronomía, fiestas y todo aquello que representa la autenticidad local.

Los vinos, como el tempranillo y el airén, son variedades emblemáticas de la zona, y cada sorbo se convierte en una manifestación de ese orgullo por la tierra que refleja, su compromiso con la calidad _ ya el manchego Sancho Panza, cuando fue gobernador de la Ínsula Barataria reglamentó la Denominación de Origen, castigando la adulteración con la pena de muerte _.

Adaptabilidad y Realismo: Los vinos son variados y accesibles, lo que demuestra la habilidad de la región para adaptarse a las exigencias del mercado y a los cambios en las preferencias de consumo. Esta adaptabilidad también caracteriza a los alcazareños, que son personas prácticas, realistas y abiertas al cambio cuando es necesario. El éxito de la vinicultura de Alcázar de San Juan, en la que se combinan técnicas tradicionales con innovaciones modernas, es un reflejo de esta mentalidad. Los “Sanchos alcazareños” representan cómo la flexibilidad y el realismo ayudan a enfrentar el mundo de manera efectiva y lo hace de una manera práctica.

Convivencia y Espacio para la Celebración: En Alcázar de San Juan, el vino ocupa un lugar central en la vida social, siendo parte de celebraciones familiares, eventos culturales y festividades populares. Este uso comunitario del vino refleja la disposición de sus habitantes para convivir y compartir. La vendimia, por ejemplo, es un momento de trabajo arduo que culmina en celebraciones, donde se destaca la hospitalidad y alegría de los alcazareños. La convivencia es un tema recurrente en la vida manchega descrita en El Quijote.

… Siendo parte de celebraciones familiares en las muy famosas "Bodas de Camacho (con Quiteria, bajo el patrocinio de cuya Santa tenemos iglesia) se dice que, Sancho contó más de sesenta zaques de más de dos arrobas cada uno, y todos llenos, según después pareció, de generosos vinos.

Cercanía a la Tierra y a la Naturaleza: En Alcázar de San Juan los viñedos forman parte del paisaje. Los habitantes mantienen una relación cercana con la tierra, comprendiendo el ciclo de la naturaleza, y respetan los ritmos del entorno. Esta conexión con la naturaleza es evidente en la forma en que, los alcazareños entienden el trabajo agrícola: es una manera de sostener la cultura y cuidar el entorno que los define.

“La Mancha, árida y extensa, representa la tenacidad de su gente, quienes, como don Quijote, persisten en sus sueños y en sus ideales más allá de toda lógica." "No es un hombre rico ni poderoso el que vive en el campo; es pobre, pero en su pobreza halla paz."

Así, el vino no es solo una bebida; es un reflejo cultural que encapsula la tenacidad, el orgullo y la capacidad de adaptación de sus habitantes. Cada botella cuenta una historia de trabajo, tradición y alegría, y cada sorbo refleja un poco de la idiosincrasia de quienes lo producen, y cada copa de vino representa un pedazo de esta tierra fértil y de sus gentes, y constituye una invitación a formar parte de su historia y de su esencia.

Luis Pasteur afirmó “Hay más filosofía y sabiduría en una botella de vino, que en todos los libros.” Por nuestra parte, hemos pretendido asociar nuestros vinos, con algunos aspectos de la idiosincrasia de los alcazareños.

Que no nos falte el vino de nuestro pueblo, ni los buenos amigos que nos acompañan.

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