La artista manchega Mabiee ha vuelto a dejar huella con una de sus creaciones más ambiciosas y participativas. En esta ocasión, el escenario ha sido Bustarviejo, municipio situado en plena Sierra Norte de Madrid, donde ha dirigido y desarrollado un espectacular mural de gran formato que ha despertado el interés y la admiración tanto de vecinos como de visitantes.
La obra, concebida para el salón de plenos del histórico Ayuntamiento de la localidad, un edificio cuyos orígenes se remontan a los siglos XI y XII, ha logrado convertirse en mucho más que una intervención artística. El proyecto ha reunido a ciudadanos de todas las edades, turistas nacionales e internacionales, niños y transeúntes que han tenido la oportunidad de participar activamente en su creación bajo la dirección y supervisión de la reconocida artista.
Con una amplia trayectoria profesional que abarca los ámbitos académico, artístico y docente, Mabiee ha demostrado una vez más su capacidad para liderar proyectos colectivos de gran envergadura. Acostumbrada a trabajar con personas de diferentes nacionalidades, culturas e idiomas, la artista ha sabido transformar el proceso creativo en una experiencia compartida donde el arte se convierte en lenguaje universal.
El mural está inspirado en el concepto de "las luces y las sombras", una metáfora visual que invita a reflexionar sobre las diferentes facetas de la vida. La parte izquierda de la composición está dominada por colores claros y luminosos que evocan la alegría, la inocencia, la frescura, la esperanza y la energía positiva. En contraste, el lado derecho presenta tonalidades más oscuras e intensas que representan los aspectos más complejos, salvajes y profundos del ser humano y de la propia existencia.
Como eje central de la obra destaca el retrato de una mujer en actitud de descanso, una figura cargada de simbolismo que integra en sí misma esas luces y sombras que forman parte de toda experiencia vital. La protagonista del mural encarna valores como la fortaleza, la valentía, la capacidad de superación y la resiliencia.
La creación adquiere además un significado especial al coincidir con una semana en la que Bustarviejo desarrollaba actividades de sensibilización en torno a la violencia de género. En este contexto, la figura femenina se convierte en un homenaje a todas aquellas mujeres que luchan cada día por abrirse camino frente a las adversidades.
Más allá de su indudable valor estético, la obra transmite un mensaje de esperanza y transformación. Un proyecto que demuestra cómo el arte puede convertirse en una herramienta capaz de construir puentes, generar diálogo y abrir nuevas perspectivas.
Como resume la propia filosofía que inspira este trabajo, se trata de seguir creando "puertas y ventanas incluso cuando se cierran caminos".