En defensa de lo común: nuestra sanidad pública

Lamento tener que escribir lo que voy a escribir. Por afecto personal, porque se trata de 'los mios' y, sobre todo, porque vengo de recibir de nuevo los cuidados, excelentes y extraordinarios, del servicio público de salud de mi tierra, Castilla-La Mancha: del SESCAM, de la atención primaria -siempre ahí, columna vertebral- y de los hospitales de Alcázar de San Juan, de Ciudad Real y de Albacete.
 
En este último, el servicio de Cirugía torácica primero, y el de Anestesia y Reanimación después, me han devuelto la esperanza tras una operación compleja y dura resuelta a la perfección y seis días de atención permanente las 24 horas como el paciente REA16.
 
Antes, consultas, pruebas diagnósticas de todo tipo, más atención, diligencia, equipos multiprofesionales cooperando... (el único 'fallo', que demoró todo quince días, el retraso de un informe que mandaron hacer fuera, 'concertado' con una entidad privada. Ya lo dije)
 
Toda una muestra de qué es y cómo funciona un bien común, de todos, público, universal, sostenido sobre el esfuerzo colectivo en que consisten los impuestos y cuya defensa es -al menos para mi- un imperativo ético y político.
 
¿Por qué, entonces, el lamento? Sencillamente, porque es cada vez más perceptible el desliz de nuestro sistema de salud hacia la privatización creciente de distintas parcelas de su actividad. Un ejemplo solo: compramos más, y más nuevas y mejores, máquinas de diagnóstico a la vez que mandamos a más usuarios a que se hagan radiografías y tacs y resonancias a clínicas privadas y 'externalizamos' informes de pruebas hechas con nuestros equipos... ¿Por falta de radiólogos?
 
Trasvasamos dinero público a manos privadas en lugar de reforzar con más profesionales sanitarios mejor atendidos nuestros centros de salud y nuestros hospitales. El nuevo mito: la 'colaboración público-privada', en la que la segunda parasita la primera.
 
Me escandaliza lo que oímos del Madrid de Ayuso y Quirón, pero me preocupa cada vez más que en una Comunidad gobernada por nosotros, los socialistas, la espera sea de años para una operación de cataratas en la pública y de meses en la privada... a la que se invita a acudir si no se quiere esperar.
 
Reitero: tenemos un excelente Servicio de salud, y unos excelentes profesionales. Y buenos gestores no escasean entre nosotros: lo han demostrado con creces en otros momentos.
 
¿Por qué, entonces, dejamos que se deteriore, por más proclamas que hagamos en su defensa?
 
Ya sabemos qué hizo el PP de Cospedal, y sabemos qué piensa de lo público la extrema derecha que se apresta a ser la muleta de aquel. Nos toca a los demás oponernos al declive. Apoyando a nuestros gobernantes o, si fuera necesario, frente a/contra ellos, que son depositarios temporales, y no dueños perpetuos, de nuestra confianza.
 
Mi estupor -y termino- más reciente ver que el presidente de la Región, uno de los dos vicepresidentes, el consejero de Sanidad y otras autoridades del ramo, más la alcaldesa de aquí acuden a la inauguración de un centro sanitario privado -la libertad de empresa quede siempre salva- que a buen seguro se nutrirá de pacientes derivados de nuestro hospital.
 
La concentración de autoridades del más alto rango en un evento particular no es, precisamente, lo más ejemplar. Y menos cuando se anuncia el cierre de la unidad de Psiquiatría del Hospital Mancha-Centro, ya consumado.
 
De eso, ninguno de ellos -tampoco la alcaldesa- dijo, al menos públicamente, una palabra.

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