El Gobierno de Castilla-La Mancha, junto con la Confederación de Asociaciones de Empresas de Economía Social de la región, está avanzando en el marco del grupo de trabajo creado para tal fin en la elaboración y diseño de la que será la segunda Estrategia de Economía Social de Castilla-La Mancha, y que dará continuidad a una hoja de ruta pionera en la región que finaliza su vigencia en diciembre de este año.
La segunda Estrategia Regional de Economía Social marcará las líneas de actuación para fortalecer y desarrollar este sector durante los próximos años. Esta iniciativa refleja el firme compromiso del Ejecutivo autonómico con la economía social como un modelo empresarial capaz de combinar competitividad económica y creación de valor social, contribuyendo de forma decisiva a la cohesión social, la generación de empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y el desarrollo sostenible de los territorios.
La nueva estrategia dará continuidad al trabajo desarrollado en los últimos años y permitirá adaptar las políticas públicas a los nuevos desafíos económicos, sociales y medioambientales.
El grupo de trabajo, constituido el pasado mes de junio, está integrado, junto con el Gobierno regional, por los agentes sociales, así como las principales entidades y organizaciones representativas del sector de la economía social. En su seno, se articula un amplio proceso participativo que permitirá recoger las aportaciones de cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, centros especiales de empleo de iniciativa social, asociaciones, fundaciones y demás agentes económicos y sociales de la región.
Durante su elaboración se analizará la situación actual de la economía social en Castilla-La Mancha, identificando fortalezas, oportunidades y retos que permitan diseñar medidas eficaces para impulsar su crecimiento y consolidación. Entre las principales líneas de trabajo figuran el apoyo a la creación y mantenimiento del empleo, la modernización y digitalización de las entidades, el relevo generacional, la mejora de la competitividad, el acceso a la financiación, la formación y capacitación profesional, así como el fomento de la innovación y la sostenibilidad.
Además, la estrategia prestará especial atención a la visibilización de la economía social y a la difusión de sus valores, promoviendo un mayor conocimiento de un modelo empresarial que sitúa a las personas en el centro de la actividad económica y que contribuye de manera significativa al bienestar colectivo.