Todos lo hemos vivido: en cuanto hemos entrado a buscar algo a internet o nos hemos registrado en una web, nos han empezado a bombardear las ofertas. Cada día nos llegan cientos de supuestos descuentos flash en tiendas de ropas o incluso bonificaciones para ganar más jugando en plataformas de entretenimiento. Pero, sabiendo de los peligros que existen y del auge de las ciberestafas, ¿cómo saber cuando realmente se está ante una oportunidad real o ante el anzuelo de una trampa?
La respuesta está en un término que se ha acuñado recientemente: el consumo inteligente. Una nueva y necesaria forma de abordar las compras y el gasto en internet que que combina conocimiento, sentido crítico (o común) y herramientas digitales para proteger nuestra seguridad. Aquí vamos a profundizar más en este concepto y a dar las herramientas con las que poder saber cuándo se está ante una oferta real o ante un peligroso fraude.
Comprueba la legitimidad de la fuente
El primer paso para saber si una promoción es real es analizar la fuente que la emite. ¿Se trata de una página web oficial ¿Tiene la web los certificados de seguridad actuales (HTTPS)? ¿Tiene reseñas verificadas de otros usuarios? Estos detalles, aunque parezcan nimios, son los que marcan la primera gran diferencia entre una compra segura y una exposición innecesaria a estafas.
Es algo que se puede comprobar en todos los sectores, aunque uno de los que más destaca es el de los casinos online. Aquí, donde los bonos y promociones son una parte habitual de laestrategia de captación, es especialmente importante contar con plataformas de referencia que analicen y validen las ofertas. En esta guía de los bonos ofrecidos por casinos online podrás encontrar análisis detallados y recomendaciones útiles sobre promociones reales y legales. Algo a lo que se añade el hecho de que cuenten con la certificación de la DGOJ, organismo que se encarga de regular el juego en España.
Recursos como esa guía se pueden extender a otros sectores, y son lo primero que se debe buscar cuando se reciben ofertas de alguna tienda o web que puedan ser sospechosas. Después, no está de más comprobar si la marca en cuestión tiene actividad en redes, qué se dice de su atención al cliente y qué políticas tiene, sobre todo en materia de privacidad.
Desconfía de las promesas exageradas
Una de las señales más claras de estar ante un fraude es la exageración. Si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, es porque no es cierta. Si se combinan además con la sensación de urgencia o escasez, lo que se conoce como FOMO, el riesgo es aún mayor. Es una combinación que se usa mucho en estrategias de fraude digital para que el consumidor no se lo piense y se lance más rápido ya que no quiere dejar pasar una propuesta tan buena.
También hay que extremar la precaución con las ofertas que llegan a través del e-mail, o incluso por redes sociales desde cuentas desconocidas. Siempre hay que verificar a los remitentes y, actualmente, incluso hay que ir más allá y consultar directamente a la empresa por la que se hagan pasar para comprobar que, en efecto, es una comunicación real de su parte.
Las técnicas para suplantar a compañías o instituciones han avanzado muchísimo y son capaces de crear réplicas exactas que hacen caer en más de una trampa. Hay que andar con cuidado.
Apóyate en la experiencia de otros y en fuentes oficiales
Una excelente estrategia para verificar la autenticidad de una promoción es acudir a terceros. Consultar opiniones de otros usuarios, acudir a foros especializados o simplemente mirar reseñas en buscadores o redes sociales siempre es muy útil para comprobar la veracidad de una promoción o una supuesta marca. Las comunidades online son una fuente valiosísima de información en este sentido, porque son totalmente transparentes.
También puedes verificar si el comercio o empresa forma parte de algún registro oficial, como organismos de consumo o asociaciones del sector. En muchos países existen listas negras públicas donde se agrupan sitios web con historial fraudulento, accesibles gratuitamente. Aunque muchas herramientas para comprobar registros comerciales sí son de pago.
Por otra parte, cabe destacar que muchas promociones que sí son legítimas suelen estar vinculadas a programas de fidelización, campañas de temporada o incluso a eventos culturales. Por ejemplo, hay iniciativas institucionales que fomentan las compras seguras o el comercio local, como la promoción de mercadillos, que ayudan a impulsar el consumo de forma responsable en entornos regulados, ofreciendo ventajas a los compradores. Son eventos que suelen tener el respaldo de organismos oficiales y que, además, al ser presenciales, cobran mucha más validez.
En caso de toparte con alguna promoción de dudosa legitimidad y no puedas encontrar información clara, lo ideal es actuar con precaución. Consume todos los recursos posibles para conseguir cualquier pizca de información y, por supuesto, ten sentido común. A veces basta solo con eso para poder hacer gala del consumo inteligente. Internet ha dado forma a infinidad de oportunidades, y saber moverse por ellas para detectar las realmente buenas y útiles es algo que requiere tiempo, conocimiento y sensatez.