En el momento en que se habla de juegos de mesa, aparecen ciertas características. Una de ellas es la dificultad del juego, lo que hace que se comparen unos con otros. Cuando las reglas son complejas, las estrategias profundas o la mecánica muy avanzada, entonces los jugadores observan otras cosas para ver si adaptarse o no. En la práctica, es la duración y el ritmo lo que termina influyendo en si un grupo disfruta o no la experiencia. En el momento en que el juego se adapta al tiempo disponible del grupo, las probabilidades de repetir son muchas. Sin embargo, un juego que se alarga mucho, se suele abandonar a la mitad.
El tiempo es lo que determina la participación
Todas las reuniones de grupo funcionan alrededor del tiempo, ya que se establece algunos límites disponibles. Los juegos deben de respetarlos para que los participantes se sientan cómodos. Lo que ignoran ello, entonces están jugando a algo que tiene unas expectativas mayor a las que se pueden afrontar. Eso hace entonces que se pueda comprometer la atención y el interés.
Por otro lado está el ritmo, cuando un juego tiene buen ritmo, se mantiene el impulso en toad la partida sin precipitarse en las decisiones. Eso hace que la experiencia sea mucho mejor y más natural.
La dificultad se puede manejar pero la fatiga no
Si un juego tiene reglas difíciles, los grupos se pueden adaptar a ello con el tiempo. Pero la fatiga es algo mucho más complejo de gestionar. Si existen períodos largos sin jugar o repetitivos, terminan cansando y desgastando la atención. Por lo cual, aquellos juegos que gestionan muy bien el ritmo, son los que mantienen la atención. Las rondas son completas y los jugadores están mucho más atentos al aquí y el ahora. Para saber qué juegos son mejores, muchas personas consultan ciertos recursos independientes como Diversionjuegos.com con el fin de saber cómo funcionan, las condiciones y qué tiempo deben dedicarle a cada partida.
La repetición que generan los juegos más cortos
Cuando un juego se puede jugar en un tiempo razonable, entonces suele jugarse más veces. La sensación que genera el hecho de finalizar un juego, es realmente muy satisfactoria. Incluso en los momentos en que los resultados son completamente inesperados. En España, es normal que las personas tengan una amplia vida social, por lo que los juegos de mesa encajan muy bien en cualquier tipo de reunión. Si es un juego más corto, se puede repetir varias veces o interrumpir sin que se rompa el flujo del mismo. Es aquí en donde se ve que la flexibilidad es uno de los puntos más valiosos e importantes.
La inclusión se ve favorecida por el ritmo
El ritmo también influye en muchas cosas. Una de ellas es en la inclusión. Si los jugadores más jóvenes, recién llegados o los que no suelen jugar a juegos de mesa, se pueden integrar, entonces el juego es mucho más participativo. En cambio, si el ritmo decae, este tipo de jugadores suelen ser los primeros que dejan el juego. Un buen ritmo trae implícito el hecho de implicar a todos los jugadores y brindar cierto descanso de forma natural. Los turnos son predecibles y las decisiones que se toman suelen tener ciertos sentidos. Es este equilibrio real el que permite entonces que haya una inclusión durante el juego tanto para adultos como para niños.
La información es la que genera confianza
Cuando la información es precisa, es mucho más fácil hacer la elección del juego según el tiempo disponible. Si esos datos son realistas, entonces el juego se va a ajustar a todo el contexto. En España, existen además normativas para proteger al consumidor por lo que le garantizan que se reduzca el riesgo de elegir un juego que no es real o con información no verídica. En el momento en que hay confianza, entonces los grupos se van comprometiendo con toda la actividad.
Por qué el ritmo define la experiencia
Hemos comentado que es el ritmo el que impulsa al grupo y en parte, el que define el tipo de experiencia. Es lo que ofrece cierta profundidad y hace que el interés de los jugadores siga presente. Cuando el tiempo está bien invertido en el juego, los jugadores se van a mantener en el presente y se comunicarán abiertamente unos con otros. Eso hace que haya un equilibrio y que por lo tanto, el juego fluya. Para quienes quieren obtener mayor información relacionada con las normas de consumo o con productos orientados a la familia, pueden ingresar en el Ministerio de Consumo.
Queda claro entonces, que la duración y el tiempo de un juego son los que marcan la experiencia final. Controlar todo ello con cierto cuidado es lo que hará que el juego de mesa encaje con el flujo natural del grupo.