El representante alcazareño, capitaneado por Francisco Camacho, volvió a rozar la gloria en La Catedral. Por segundo año consecutivo, el conjunto manchego se quedó a las puertas del título tras caer en la final por 1-2 ante un rival que se mostró superior y que se llevó con toda justicia el campeonato.
El Athletic Club organizó un año más la tercera edición de su torneo de fútbol 7 de empresas, que se celebró el sábado 30 de mayo en San Mamés. A él asistió el equipo alcazareño con muchos de los jugadores del histórico equipo Excavaciones Botija, reforzado con algunos amigos de sus jugadores, y apoyados por el ilustre alcazareño Manuel Delgado Meco, que un año más, quiso acompañar a sus paisanos.
La gesta de repetir presencia en la final ya es de por sí un mérito enorme. Llegar una vez a este escenario puede ser fruto de la inspiración; hacerlo dos años seguidos solo se explica con trabajo, talento y una identidad de equipo muy bien definida.
Aunque todo el equipo estuvo más que sobresaliente, mención especial merece la actuación monumental del guardameta “El Chopo Botija”, auténtico muro bajo palos y que en este su último torneo, quería despedirse con una actuación para el recuerdo. Sacó manos imposibles y mantuvo con vida a los suyos en los momentos en los que el rival apretaba con todo y en el momento más crítico del partido, parando el penal decisivo que daba el pasaporte a la finalísima.
Sin excusas. En la final hay que destacar el excelente trabajo del colegiado, que dirigió el encuentro con criterio, personalidad y acierto en las decisiones clave. Un gol seguramente bien anulado a Camacho, que hubiera supuesto el 2-2 en el marcador a falta de cinco minutos para finalizar el partido, quizás hubiera cambiado las cosas, ya que en la tanda de penales seguramente la moneda se hubiera decantado para el equipo alcazareño. Pero no pudo ser.
El pitido final dejó imágenes para el recuerdo: abrazos, aplausos y la sensación de haber dejado el pabellón muy alto. Repetir final un año después no es casualidad, es la confirmación de que esto es y ha sido siempre un auténtico equipo. Subcampeones de nuevo sobre el papel; campeones en el corazón de toda una localidad.